Pierre Moscovici: "Me gusta el fútbol español, pero no las optimizaciones fiscales ilegales"

El nuevo marco normativo propone estrictas exigencias de transparencia a bancos, asesores fiscales, contables y abogados

El comisario de Asuntos Económicos considera "un éxito" la resolución de Popular "en la medida en que funciona sin interrupción"

El comisario Pierre Moscovici, en Madrid.
El comisario Pierre Moscovici, en Madrid.

El primer viaje a España como comisario europeo de Pierre Moscovici coincide con la polémica desatada sobre los presuntos incumplimientos fiscales de estrellas del fútbol como Cristiano Ronaldo, Lionel Messi o José Mourinho, o representantes como Jorge Mendes. Y el máximo responsable de la fiscalidad en la Unión Europea no elude el tema.

En un encuentro con periodistas, el comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas aseguró en la mañana del jueves que le gusta el fútbol español, pero no los "mecanismos de optimización fiscal agresiva que se aplican fuera de la legalidad". Estos son el objetivo de las nuevas normas de transparencia para los intermediarios de planificación tributaria que este mismo miércoles ha propuesto en Bruselas. Moscovici, precisó sin embargo que el nuevo marco no va dirigido contra los futbolistas.

El objetivo del nuevo marco está en "los profesionales que fomentan el fraude fiscal". De hecho, plantea estrictas exigencias dirigidas a los bancos, asesores fiscales, contables y abogados que promueven estrategias de planificación fiscal para sus clientes. Según la Comisión, "las filtraciones recientes, como los Papeles de Panamá, ponen de manifiesto la manera en que algunos intermediarios ayudan activamente a las empresas y los particulares a evadir impuestos, generalmente por medio de complejos sistemas transfronterizos".

"Nosotros los franceses somos muy del Real Madrid" que entrena Zidane, bromeó el comisario, pero también señaló con firmeza que hay intermediarios que llevan al límite sus fórmulas. "No estamos en contra del negocio y el comercio", enfatizó Moscovici, sino a favor de la transparencia y la ética.

Tras reunirse con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, Moscovici participó en una conferencia-almuerzo del Foro de la Nueva Economía, en la que fue presentado por el ministro de Economía, Luis de Guindos. Además del encuentro con Sánchez, la agenda del comisario incluye la visita a otra socialista, Susana Díaz, en este caso el viernes y en Sevilla. "Tanto con Pedro como con Susana de lo que hablaré es de que ser de izquierdas no es ir contra la globalización, sino civilizar la globalización", explicó tras defender los acuerdos internacionales de comercio de la UE, como el CETA, con Canadá, del que el PSOE de Sánchez parece querer descolgarse ahora, en un brusco giro estratégico.

Como viene siendo habitual, Moscovici se mostró optimista sobre la evolución de las cuentas de la economía española, y da por sentado que España saldrá con solvencia del procedimiento por déficit excesivo en el que se haya inmersa, cuyo plazo finaliza el año que viene. España es líder en crecimiento europeo, "le pongo una nota de satisfacción", explicó.

Igualmente, mostró su acuerdo con la forma en que el Mecanismo Único Europeo efectuó la resolución de Banco Popular, primera de estas características que se realiza en la zona euro. En opinión del comisario de Asuntos Económicos, "era una necesidad porque el Banco Popular estaba a punto de quebrar". "La resolución ha sido un éxito en la medida en que ahora Popular funciona sin interrupción y sin problemas para la economía", recalcó.      

Moscovici alabó que Angela Merkel decidiese apoyar la idea de un presupuesto europeo, y más concretamente, la creación de la figura de ministro Finanzas de la zona euro, un puesto para el que se ha postulado de forma tácita. "Pero no como un superministro", precisó, "sino como coordinador de las políticas fiscales". En opinión de Moscovici, esa figura, que incluiría las atribuciones del actual presidente del Eurogrupo (cargo ocupado por el ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijjselbloem), tendría más eficacia y más legitimidad, y estaría más democráticamente controlado, "y no como ahora".

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