Uber cierra la primera etapa de su viaje

La salida de Kalanick puede ayudar al debut en Bolsa de la ‘startup’

Travis Kalanick, fundador de Uber.
Travis Kalanick, fundador de Uber.

La lista de lo que preocupa a Uber es larga y ha aumentado con la permanencia de su fundador, Travis Kalanick. Su salida como CEO en medio de la presión de los accionistas concluye la primera etapa del viaje de Uber desde startup a empresa de 70.000 millones de dólares y posible compañía pública. El que la firma haya sido capaz de deshacerse de su accionista principal sugiere una pizca de disciplina de mercado bienvenida.

Los problemas de Uber no son todo lo que Kalanick hace. Su idea inicial era ofrecer una solución a las peticiones de los taxis: Uber proporciona un práctico GPS y sistema de pago, los conductores se encargan de todos los costes y responsabilidades del transporte y la empresa se lleva un porcentaje. Para vencer a las regulaciones del sector, Uber se responsabiliza de las infracciones de los conductores. Ahora, los municipios han relajado las reglas, igualando el campo de juego para Uber y sus competidores, o restringiéndolo. Una pelea en la que Kalanick reprendió a un conductor por el coste que había asumido al comprar su coche mostró que la práctica de Uber de amontonar los problemas sobre sus trabajadores está llegando al límite.

Junto a estos contratiempos, Kalanick ha generado otros por su cuenta. La cultura de compañerismo acabó en una investigación por acoso sexual y comportamiento no profesional. Los altos ejecutivos se fueron. La semana pasada lo hizo el jefe de TPG y miembro de la junta directiva de Uber, David Bonderman, tras un chiste imprudente sobre que más mujeres en el equipo significaba “más charlas”. Kalanick había planeado una excedencia, pero parece que no era suficiente para los principales accionistas.

La disposición a dar un paso atrás altera el modelo de las tecnológicas en las que los fundadores están en el poder ejecutivo, ayudados por las acciones de voto superior y los aliados en la sala de reuniones. También da un ejemplo positivo que podría ayudar algún día a Snap o Facebook. La pregunta es cuál será el siguiente paso. Si su principal accionista lleva la empresa desde el asiento de atrás, Uber parecerá incluso menos adecuada para la vida pública. Desde fuera, sin embargo, la firma está ahora en buen camino.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de María Matos Elices, es responsabilidad de Cinco Días.

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