UniCredit lanza una opa sobre Commerzbank de 35.000 millones
El banco italiano quiere superar el umbral del 30% pero asegura que no desea tomar el control de la entidad alemana


Las grandes uniones entre bancos europeos ya están aquí. Ha sido el italiano Andrea Orcel, el consejero delegado del banco también italiano UniCredit y considerado por muchos un enfant terrible de las finanzas europeas, el primero en dar el paso. La entidad transalpina ha presentado este lunes una opa para superar el 30% en la alemana Commerzbank por un montante total de unos 35.000 millones.
El interés de UniCredit en Commerzbank viene de lejos. Irrumpió en el capital en septiembre de 2024, cuando aprovechó una venta de acciones del Gobierno alemán, y poco a poco fue incrementando su posición hasta alcanzar el 26% actual (que si le suman determinados derivados alcanza una horquilla entre el 28% y el 29,9%). El movimiento despertó muchos recelos en Berlín, que frenó el asedio de los italianos y se ha mostrado tajantemente en contra de la operación.
Las críticas del Gobierno alemán se vuelven a repetir ahora. No en vano, es el segundo accionista de Commerzbank, después del propio UniCredit, y tiene un 12,7%, de acuerdo a los registros de Bloomberg. Muy por detrás se encuentran los grandes fondos de inversión del planeta, como BlackRock (5,4%), Norges (2,99%) y Vanguard (2,7%).
Ahora, UniCredit ofrecerá el mínimo exigido por la normativa del mercado alemán, equivalente a 0,485 de sus propias acciones por cada acción de Commerzbank presentada. “Se espera que UniCredit alcance una participación en Commerzbank superior al 30% sin llegar a controlar la entidad”, ha subrayado el banco transalpino. Conseguir sobrepasar ese umbral le otorgaría más flexibilidad en la gestión de su participación en la firma alemana, puesto que podría acudir a las recompras de acciones o incrementar el peso en el capital con compras en mercado sin tener que lanzar una opa obligatoria.
La oferta implica un precio de 30,8 euros por acción de Commerzbank, representando una prima del 4% al cierre del pasado viernes, 13 de marzo. Commerzbank tenía una capitalización bursátil de aproximadamente 33.000 millones de euros al cierre del mercado del viernes, frente a los cerca de 96.000 millones de euros de UniCredit. Cada acción del banco alemán valía 29,95 euros al cierre, en comparación con los 63,50 euros de UniCredit. Parece complicado que a este precio UniCredit alcance una aceptación muy alta.
Desde septiembre de 2024, el precio de las acciones de Commerzbank ha subido más que el de UniCredit, encareciendo la oferta por Orcel. Eso ha cambiado en las últimas semanas, toda vez que las acciones del banco alemán han caído cerca de un 18% este año.
Por el lado de los italianos, Orcel ha tropezado más veces con posibles operaciones corporativas que se han frustrado. Poco después de irrumpir en Commerzbank, lanzó una opa sobre BPM (Banco Populare di Milano), por 14.600 millones. La oferta no tenía el apoyo del consejo de administración de la entidad comprada, por lo que fue considerada como hostil. Finalmente UniCredit la retiró después de que el Gobierno italiano de Giorgia Meloni, que también se oponía a la adquisición, impusiese una serie de condiciones. Esto coincidió con el intento del BBVA de adquirir el Sabadell, a la que también se opuso el Ejecutivo español. Más tarde, a principios de este año, los rumores situaban a UniCredit en una fusión con Monte dei Paschi, una operación que fue desmentida.
Los ojos de Orcel, en realidad, estaban puestos de nuevo en Alemania. Se espera que la oferta se lance formalmente a principios de mayo con un período de adhesión de cuatro semanas. Además, en mayo tendrá lugar una junta general de accionistas en UniCredit para dar luz verde a la operación. También está pendiente el sí del Banco Central Europeo (BCE).
“El consejo de administración de UniCredit considera esta oferta una medida sensata y pragmática, sin inconvenientes, dado que la participación actual sigue generando un valor significativo, independientemente de que la oferta suponga o no un aumento de la participación superior al 30%”, defiende el banco italiano, y añade que “si, como se prevé, UniCredit no ejerce control alguno sobre Commerzbank, el impacto financiero en el capital será mínimo”.
El movimiento, en cualquier caso, será de calado, ya que de alguna forma abre la espita de las fusiones entre los grandes bancos de la UE. Estos movimientos son muy deseados por los reguladores europeos -tanto el BCE como la Agencia Bancaria Europea (EBA) se han mostrado a favor de consolidaciones entre marcas comunitarias-, para crear grandes entidades que puedan competir con las estadounidenses. Los bancos, sin embargo, son reticentes y critican que la fragmentación normativa europea y la incompleta unión bancaria (a la que le falta la creación del fondo de garantía de depósitos único, bloqueado desde hace más de una década) impiden que estas uniones transfronterizas sean rentables. En cambio, presionan en Bruselas para que el proceso de revisión de la regulación bancaria la simplifique y a la vez reduzca sus umbrales mínimos de capital, lo que en su opinión les permitirá crecer más y competir mejor con los americanos.
Tras conocerse la operación, este lunes, una portavoz de la Comisión Europea ha evitado pronunciarse sobre esta cuestión en concreto. Pero sí ha puesto el acento en la necesidad de contar con bancos fuertes para impulsar el mercado de capitales único, uno de los objetivos de Ursula von der Leyen en su segundo mandato en Bruselas y que ha renombrado como la Unión de Ahorros e Inversión. “Tenemos un sector bancario fuerte y diversificado en la UE, pero nuestros bancos no han crecido lo suficiente como para ser competitivos en el escenario internacional que conocemos. En general, la consolidación en el sector bancario mediante fusiones nacionales y transfronterizas ayudaría a mejorar la eficiencia y la rentabilidad de los bancos”, ha completado.
Bien es cierto que la operación entre UniCredit y Commerzbank no es, en puridad, una fusión transfronteriza. En primer lugar porque la intención de los italianos no es adquirir una participación de control. En segundo lugar, porque ellos ya cuentan con un banco en Alemania, con el que canalizan la inversión, y no será una combinación entre la matriz transalpina y la germana. Pero, de alguna manera, sí pone en el imaginario colectivo una nueva posibilidad de crecimiento para el sector, cuando parece que las posibilidades de que los bancos de un mismo país se unan se agota.
A Orcel, ambición no le falta para protagonizar este movimiento. Adquirió fama como un agresivo banquero de inversión en la entidad suiza UBS. Incluso fue por unos días el elegido por Ana Botín como su consejero delegado en el Banco Santander, pero finalmente la entidad se echó atrás con el fichaje, bajo el pretexto de una disputa sobre quién debería pagar un sustancioso bonus de su tiempo con los suizos. El conflicto ha terminado en los tribunales y pese a que en un primer momento la justicia española le ha dado la razón a Orcel, aún debe pronunciarse el Supremo, a quien apeló el Santander. Tras este fichaje frustrado, el ejecutivo recaló en UniCredit, al que los mercados han aplaudido con contundentes subidas en Bolsa en estos años.