Reyal Urbis cae en la mayor liquidación tras Martinsa, con 4.600 millones de deuda

Los acreedores rechazan el convenio, que contemplaba quitas del 90%

Desaparece 11 años después de adquirir el negocio inmobiliario de Urbis a Banesto

reyal urbis

Se acerca la muerte anunciada de Reyal Urbis. La inmobiliaria no ha logrado que la mayoría de sus acreedores acepten la propuesta de convenio presentada por la empresa presidida por Rafael Santamaría, que recogía fuertes quitas de entre el 80% y el 90% de una deuda que alcanza los 4.600 millones de euros. Se trata de la segunda mayor liquidación de la historia, tras la de la promotora Martinsa-Fadesa, que cayó con alrededor de 7.000 millones de deuda.

La propuesta de convenio presentada por la empresa no ha recibido el respaldo suficiente, ya que en el caso de la deuda ordinaria solo ha obtenido votos favorables del 32,7% del capital acreedor, otro 37,79% ha votado en contra y el 29% restante se ha abstenido, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas. En el caso del préstamo sindicado tampoco ha alcanzado el 75% necesario.

El administrador concursal, que recae en la auditora BDO, tiene la obligación de comunicar el resultado de la votación al juzgado número 6 de lo Mercantil de Madrid, donde el juez dictará sentencia con la propuesta de liquidación, con un agujero patrimonial de 3.436 millones.

La liquidación de Reyal Urbis se daba como segura debido al rechazo de los grandes acreedores, como Sareb, y de fondos oportunistas que habían adquirido parte del pasivo en las últimas semanas, tal como adelantó Cinco Días a finales de mayo.

La empresa tenía un pasivo de más de 3.200 millones correspondiente a un préstamos sindicado, donde Sareb tenía un peso crucial, con más de 1.000 millones procedentes de créditos de antiguas cajas. A esa cifra, se sumaba casi 900 millones de deuda ordinaria y más de 400 millones con Hacienda. De hecho, la inmobiliaria es el mayor deudor en la lista de morosos publicada por la Agencia Tributaria.

La promotora muere apenas una década después de fusionarse, cuando se convirtió en una de las grandes inmobiliarias del país junto a Martinsa-Fadesa, Colonial o Astroc. Su presidente Rafael Santamaría, arquitecto técnico de profesión, ha desarrollado toda su carrera en la empresa familiar. Se convirtió en consejero delegado en 1985 y sucedió a su padre en 1997 como presidente. En 2006 protagonizó uno de los grandes movimientos del sector, tras adquirir Urbis a Banesto por 3.300 millones.

Pero la alegría duró poco. El pinchazo de la burbuja del ladrillo la arrastró, igualmente que a Martinsa, Habitat o Nozar. La compañía se acogió en febrero de 2013 voluntariamente a concurso de acreedores ante el rechazo a refinanciar su deuda por parte de entidades como Sareb, BBVA y Santander.

El último intento de Santamaría de salvar la empresa llegó con una agresiva propuesta de liquidación. Ese plan contemplaba quitas del 90% para los créditos ordinarios. En el caso del préstamo sindicado, la oferta pasaba por la dación en pago de activos, lo que supondría la aceptación de quitas de alrededor del 80%. A su vez, Hacienda negociaba un plan de pagos unilateral para el agujero de 400 millones.

Ese agresivo plan no ha seducido a los acreedores, que han visto que de esa forma se esfumaba sus opciones de recuperar su capital, prefiriendo la opción de liquidación de unos activos valorados actualmente en casi 1.200 millones.

Las cifras de la caída

Reyal entró en parálisis hace cuatro años, en los que no ha levantado vivienda nueva alguna, tras caer en concurso. A cierre de 2016, presentó pérdidas de 155 millones de euros.

 La inmobiliaria de la familia Santamaría, adquirió Urbis a Banesto por 3.300 millones en 2006. Se convertía en uno de los gigantes en Bolsa del ladrillo, justo antes de la crisis inmobiliaria.

A cierre de 2016, la empresa tuvo una cifra de negocio de 46 millones de euros, de los que 25 millones corresponden a Rafael Hoteles. Dispone además de un banco de suelo de 6,2 millones de metros cuadrados.

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