El presidente de la sociedad de gestión de activos, Sareb, Jaime Echegoyen.
El presidente de la sociedad de gestión de activos, Sareb, Jaime Echegoyen.

Sareb apuesta por la macroliquidación de Reyal Urbis

La entidad pública vota en contra del convenio del concurso de acreedores

La decisión dificulta la salvación de esta inmobiliaria

El futuro de Reyal Urbis es este miércoles aún más negro que ayer. Sareb, que es el principal acreedor de la inmobiliaria presidida por Rafael Santamaría ha decidido rechazar el convenio del concurso de acreedores, según indican fuentes cercanas al proceso, por lo que la compañía está más cerca de abocarse a la liquidación.

La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) cuenta con alrededor de 1.000 millones de deuda de Reyal Urbis, que incluye parte del préstamo sindicado, parte de créditos bilaterales e intereses. La posición del banco malo es crucial para que el juez rechace finalmente el concurso.

Hoy estaban llamados a votar los acreedores ante el secretario judicial y el administrador concursal, que recae en la firma BDO. En total, la deuda de la histórica inmobiliaria suma 4.500 millones y cuenta con activos (edificios, hoteles y suelo) por casi 1.200 millones.

Cada acreedor deberá dar su conformidad o su rechazo al convenio. Para aprobarse, necesita al menos el 75% del voto favorable en el préstamo sindicado, de más de 3.100 millones de euros. En el caso de los créditos ordinarios, con valor de unos 800 millones, la aprobación debe superar el 50%. Aparte, la empresa negocia con Hacienda un convenio bilateral por la deuda de 400 millones.

El rechazo de Sareb pone ya casi al borde a la empresa de la liquidación. La institución pública dispone de algo más de 600 millones de los 3.100 millones del préstamo sindicado, lo que supone que si otros acreedores se suman a esta posición, es muy probable alcanzar el 25% suficiente para llevar a la inmobiliaria a la liquidación.

De hecho, los fondos oportunistas que han estado comprando deuda a las entidades financieras, y que siguen hasta hoy haciendo ofertas, son proclives a la liquidación.

Sareb rechaza el convenio, según fuentes del proceso, por la condiciones leoninas de la empresa de Santamaría que incluye quitas del 90% para los créditos ordinarios y daciones en pago para el sindicado que pueden suponer renunciar de alrededor del 80%, según diversas fuentes.

En 2013, tras dos reestructuraciones de pasivo, Reyal entró en concurso de acreedores. Se trató de la segunda mayor suspensión de pagos tras la de la también inmobiliaria Martinsa-Fadesa.

Se calcula que en dos semanas, el administrador dará los resultados del voto al juzgado número 6 de lo Mercantil de Madrid y en un mes se conocerá si la inmobiliaria se salva de la que sería la segunda mayor liquidación de la historia, tras la de Martinsa-Fadesa.

 

Sigue en pérdidas


Con la superación del concurso, Reyal busca sobreponerse a la paralización en que está inmersa desde hace cuatro años, en los que no ha levantado vivienda nueva alguna. A cierre de 2016, presentó pérdidas de 155 millones de euros. La deuda actual asciende a cerca de 4.500 millones.

La inmobiliaria de la familia Santamaría, adquirió Urbis a Banesto por 3.300 millones en 2006. Se convertía en uno de los gigantes en Bolsa del ladrillo, justo antes de la crisis inmobiliaria.

A cierre de 2016, la empresa tuvo una cifra de negocio de 46 millones de euros, de los que 25 millones corresponden a Rafael Hoteles. Dispone además de un banco de suelo de 6,2 millones de metros cuadrados.

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