Reyal Urbis

Los fondos acreedores complican la salvación de Reyal Urbis

Las entidades deben votar hoy sobre el convenio

Sareb, clave en el futuro de la inmobiliaria

La salvación de la inmobiliaria Reyal Urbis llega a su momento más delicado. Hoy, los acreedores deberán comunicar al secretario judicial y al administrador concursal si se adhieren a la propuesta de convenio de la empresa –aceptando quitas de entre el 80% y el 90%– que salve a la inmobiliaria de la liquidación. Pero la compra de pasivo por varios fondos especializados en deuda distressed complica aún más una salida al negocio, según fuentes que participan en el proceso.

Cada acreedor deberá dar su conformidad o su rechazo al convenio. Para aprobarse, necesita al menos el 75% del voto favorable en el préstamo sindicado, de más de 3.100 millones de euros. En el caso de los créditos ordinarios, con valor de unos 800 millones, la aprobación debe superar el 50%. Aparte, la empresa negocia con Hacienda un convenio bilateral por la deuda de 400 millones.

Se calcula que en dos semanas, el administrador dará los resultados del voto al juzgado número 6 de lo Mercantil de Madrid y en un mes se conocerá si la inmobiliaria se salva de la que sería la segunda mayor liquidación de la historia, tras la de Martinsa-Fadesa.

Pero el cambio del perfil del acreedor puede complicar la continuidad del negocio. En los últimos meses, varios fondos especializados en empresas con situaciones complicadas han comprado deuda a la banca, aunque se desconoce su número y la cuantía adquirida. Cuatro fuentes relacionadas con el proceso admiten que estos compradores están apostando por rechazar el convenio y, por tanto, quieren llevar a la liquidación a la inmobiliaria presidida por Rafael Santamaría, que cuenta con unos activos por valor cercano a los 1.200 millones.

En total, serán una treintena de entidades las que deberán posicionarse. Fuentes financieras avanzan que los fondos siguen realizando ofertas a los bancos y lo seguirán haciendo hasta el último minuto, por lo que se espera que puedan engordar su posición acreedora.

Aunque será crucial la posición de Sareb, ya que el banco malo cuenta con casi 1.000 millones de euros de deuda, proveniente de nueve de las antiguas cajas. Esta entidad pública declinó hacer comentarios sobre el sentido de su voto en el día de hoy.

Tras Sareb, la posición de Santander también será crucial, ya que dispone de 500 millones del pasivo. Por su parte, BBVA cuenta con más de 120 millones.

El convenio presentado por la empresa de Santamaría, en concurso de acreedores desde 2013, contempla quitas del 90% para los créditos ordinarios. En el caso del préstamo sindicado, la oferta pasa por la dación en pago de activos, lo que supondría la aceptación de quitas de alrededor del 80%, según fuentes cercanas al proceso. A su vez, Hacienda, que ha declinado realizar comentarios, negocia un plan de pagos para el agujero de 400 millones.

La historia del concurso

Reyal, de la familia Santamaría, adquirió Urbis a Banesto por 3.300 millones en 2006. Se convertía en uno de los gigantes en Bolsa del ladrillo, justo antes de la crisis inmobiliaria.

En 2013, tras dos reestructuraciones de pasivo, entró en concursos de acreedores. Se trató de la segunda mayor suspensión de pagos tras la de Martinsa-Fadesa. La firma BDO fue nombrada administradora concursal. En total, la deuda actual asciende a 4.660 millones.

A cierre de 2016, la empresa –que no ha contestado a la petición de información de este diario– tuvo una cifra de negocio de 46 millones de euros, de los que 25 millones corresponden a Rafael Hoteles. Dispone además de un banco de suelo de 6,2 millones de metros cuadrados.

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