Tesla coche eléctrico autónomo
Un coche Tesla recargando su batería en una estación especilizada, en California.

¿Cuánto cuesta asegurar un Tesla? ¿Y un coche autónomo?

Las compañías de seguros reinventan su propuesta de negocio

Los coches sin conductor son un desafío para el sector

La nueva era del coche ya está aquí. Automóviles eléctricos, vehículos compartidos, conducción semiautónoma... Estas tecnologías ya son una realidad en algunas ciudades españolas. La nueva forma de desplazarse es una revolución para los fabricantes y para los conductores.

"La industria del automóvil ha cambiado más en los últimos cinco años que en los últimos 50", explica Alfonso Poveda, responsable en España de Solera, una firma que trabaja como intermediaria entre talleres, conductores y aseguradoras. "Para las aseguradoras, los cambios que están llegando son un gran reto".

Un buen ejemplo de lo que supone la llegada de estas tendencias para las compañías de seguros tradicionales es lo que ocurre con los deseados modelos de Tesla Motors, que ya se pueden ver en las calles de Madrid o Barcelona. Los vehículos eléctricos creados por esta compañía californiana (fundada por visionario Elon Musk) se han convertido en un objeto de deseo, con larguísimas listas de espera.

Los Tesla Model S van llegando a España con cuentagotas. Fueron las primeras berlinas eléctricas de lujo, con una autonomía de más de 600 kilómetros. El gran problema es que tienen una tecnología que es completamente ajena a lo que puede solucionar un taller de reparación convencional. De hecho, para la mayor parte de los problemas mecánicos los vehículos tienen que enviarse a un centro de reparación en Francia o en Holanda.

En el caso de un contrato de seguro para un Tesla, ¿cómo ponerle precio a un vehículo que tiene una tecnología rompedora y que apenas se ha utilizado en España? ¿Cómo saber cuánto costarán las reparaciones? ¿Cómo evaluar cada cuanto puede tener una avería? 

"La industria del automóvil ha cambiado más en los últimos cinco años que en los últimos 50"

Generali es una de las primeras compañías que ha asegurado automóviles Tesla en España, de acuerdo con fuentes de la industria. En la aseguradora italiana prefieren no comentar esta información por cuestiones de confidencialidad, pero sí que confirman que su seguro de autos "ya incluye la posibilidad de asegurar este tipo de coches”.

El precio de la póliza de un vehículo Tesla está entre los 1.500 y los 3.000 euros al año, en función de las coberturas elegidas. Hay que tener en cuenta que la tecnología de las baterías, además de los sensores para la conducción semiautomática, tienen unos costes de reparación muy altos.

De hecho, en Estados Unidos, el país donde hay más Tesla circulando, la compañía AAA ha tenido que revisar al alza el precio que les aplicaba porque hay más siniestralidad de la esperada.


Coche compartido

Otra de las tendencias que está revolucionando el sector asegurador es el coche compartido. Miles de vehículos Smart (de Car2Go) o Citröen C-Zero (de Emov) son utilizados cada día en Madrid y Barcelona. Este sistema quiebra por completo el paradigma de vehículo conducido por el propietario, que ha dominado siempre el seguro de autos. Aquí, un solo coche es utilizado diariamente por decenas de conductores.

Car2Go, controlada por el grupo Daimler, ha cerrado un acuerdo con la aseguradora alemana Allianz para que dé coberturas a toda su flota. La compañía espera llegar 1,25 millones de coches, en 14 países de Europa.

La fórmula para que estas pólizas sean rentables para la compañía es establecer una franquicia alta. Así, los daños que sufra el vehículo correrán a cargo del conductor, hasta un límite de 500 euros. La póliza sí cubre todos los daños ocasionados a terceros. El sistema es el mismo que utiliza Car2Go.

Los desafíos del nuevo coche

  • Eléctricos. La tecnología que incorporan es completamente distinta a los coches de combustión. La reparación de las baterías de litio obliga a acudir a centros especializados. Ya hay compañías, como AXA, que incluyen coberturas específicas para los siniestros que puedan suceder mientras el coche está en la estación de recarga.
  • Coche compartido. En este caso, más que un problema tecnológico, el seguro afronta un problema de modelo de negocio. Ya no puede hacer una tarifa identificando claramente qué riesgos asume un perfil concreto de conductor. Las compañías saben que el futuro de la movilidad tiene que ir por este camino y comienzan a tomar posiciones con los nuevos jugadores.
  • Coche autónomo. Aquí aparece un problema casi filosófico. Si se generaliza el vehículo que pilota solo, ¿habrá accidentes de tráfico? ¿Quién se rozará con la columna al aparcar? ¿Habrá siniestros que cubrir? Además, las compañías entienden que en caso de producirse un evento tendrán que lidiar con el fabricante y no con el conductor para delimitar la responsabilidad.

“Las grandes aseguradoras están buscando asociarse con nuevos jugadores que les permitan entrar en nuevos nichos del mercado de la automoción, pero muchas veces son contratos que no salen muy rentables. Se da el paso por una decisión estratégica”, explica Carlos Ordóñez, director de tecnología digital de Mapfre, hasta hace dos meses.

Otro de los gigantes europeos del seguro, AXA, cerró hace dos años una alianza con Blablacar, la plataforma que pone en contacto a desconocidos que quieren hacer un mismo trayecto en coche. La aseguradora ofrece la cobertura de asistencia de viaje y garantía de llegada a destino, accidentes, protección jurídica y objetos olvidados.

Si los coches eléctricos o compartidos obligan a la industria aseguradora a reinventarse, la conducción autónoma amenaza el pilar esencial del seguro para el coche:el siniestro. “Dentro de 10 años, cuando la mayor parte de los coches de los vehículos sean autónomos, los accidentes van a reducirse drásticamente”, explica Alfonso Poveda.

Coches más seguros, pero también más caros y más utilizados. Un hecho a asegurar cada vez más indefinido... Los vectores que afectan al sector son múltiples. “Puede que en unos años hasta desaparezcan los siniestros de automóvil”, reconocía recientemente el presidente de Mapfre, Antonio Huertas. “Si así fuera, tocará reinventarnos, pero siempre surgirán nuevos riesgos que asegurar”.

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