Llega el nuevo populismo de Snapchat

El buen resultado de Corbyn refleja el sentimiento de queja de los jóvenes

Promesas como hacer gratuita la universidad le acercan al estadounidense Bernie Sanders

Seguidoras de Jeremy Corbyn, haciéndose un selfi con él durante la campaña electoral, en Leeds (Inglaterra).
Seguidoras de Jeremy Corbyn, haciéndose un selfi con él durante la campaña electoral, en Leeds (Inglaterra).

Jeremy Corbyn puede haber dado con la nueva gran moda política: el populismo de Snapchat. El líder laborista británico quedó segundo en las elecciones del jueves, pero con la mayor proporción de voto del partido desde 2001. El secreto puede estar en que movilizó el apoyo de los jóvenes mileniales, en la práctica una nueva generación de complacencia en la queja.

Según nuestro análisis, en los 15 distritos electorales con mayor porcentaje de jóvenes entre 18 y 25 años, el apoyo al laborismo fue, en promedio, 16 puntos porcentuales mayor que en las elecciones anteriores, en 2015. La participación también aumentó más que en el promedio del país, aunque fue ligeramente inferior en términos absolutos.

Es fácil verlo como una reacción antipopulista –especialmente tras las victorias centristas en Países Bajos y Francia. El fracaso del euroescéptico UKIP sugiere que el apetito por sus políticas demagógicas se está debilitando, y la juventud británica apoyó abrumadoramente la permanencia en el reférendum del brexit.

Si se observa en detalle, parece más bien otra forma de populismo. El voto del partido antibrexit más notorio, los liberaldemócratas, cayó. Y las principales políticas laboristas apuntan explícitamente a las quejas generacionales, incluyendo promesas de hacer gratuita la matrícula universitaria y de construir un millón de viviendas. En EE UU, el demócrata Bernie Sanders, que perdió las primarias, movilizó el año pasado a los jóvenes con promesas similares, mientras que el plan del presidente francés Emmanuel Macron de crear un fondo de 10.000 millones para “industria e innovación” apunta a jóvenes desempleados.

Del mismo modo que el brexit y Donald Trump explotaron el sentimiento de injusticia de los “abandonados” por la automatización y la globalización, el nuevo populismo podría apuntar a un grupo de edad que se enfrenta a un crecimiento económico lento y a un acceso limitado a la riqueza. El riesgo es que provoque soluciones superficiales, en lugar de una política reflexiva que reduzca realmente la desigualdad generacional. El populismo de Snapchat podría ser simplemente el cambio de un tipo de queja por otro.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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