Emprendedores
Gala Freixa, en el campus de innovación y emprendimiento en el que tienen la oficina.

Gala Freixa: “Hemos inventando un nuevo concepto de papel”

Es la cofundadora y directora de ventas de Sheedo

Han desarrollado un papel con semillas, para usar y plantar

Un viaje a Silicon Valley es un sueño para cualquiera que desee emprender. Sin embargo, al llegar allí, los fundadores de Sheedo, una startup española nacida hace un año, decidieron que querían hacer algo diferente. “No nos convenció todo el auge que había alrededor de las aplicaciones. Queríamos algo distinto, que tuviese un toque social y sostenible”. Así narra Gala Freixa (Sabadell, Barcelona, 1995), cofundadora y directora de ventas de Sheedo, los primeros pasos de la empresa.

Al principio se fijaron en el mercado de las alpargatas, e investigando alrededor de todo lo que movía, descubrieron el papel artesanal, por el que finalmente optaron, no sin darle un toque personal. “Hemos inventado un nuevo concepto de papel, el de usar y plantar. Lo fabricamos en un molino papelero de Girona, con las fibras textiles del algodón, agua y semillas”, cuenta. De esta forma, el soporte resultante, una vez que ha dejado de ser útil, puede plantarse en tierra, regarse y germinar. “Ahora tenemos semillas de petunia, camomila, pepino, zanahoria... aunque vamos a añadir más especies”. Esto no siempre es fácil, ya que no todas las semillas son aptas para estos procesos. Lo que sí supone un extra de diferenciación, sumándole otro de sostenibilidad, es que además de ayudar a replantar varias especies, este tipo de papel no nace de la celulosa, por lo que ni se sirve ni promueve la tala de árboles. “Utilizamos las fibras de algodón cortas del sector textil. Las más grandes suelen utilizarse para ropa y accesorios, pero las más pequeñas se desechan”, desarrolla.

La idea parece haberle gustado a empresas de la talla de Coca-Cola, Danone, Telefónica, Oysho o Hendrick’s Gin, para las que han desarrollado tarjetas, acreditaciones, etiquetas o, en el caso de la última, posavasos con semillas de pepino, uno de los productos preferidos de esta marca de ginebra escocesa. “También explotamos el negocio de las bodas, por ejemplo con invitaciones o tarjetas, y estamos desarrollando una línea de productos propios, como postales o kits de plantación. Aunque lo que nos da de comer es el negocio con las grandes empresas”, explica Freixa desde la oficina en la que el equipo trabaja, en el campus de innovación y emprendimiento de la escuela TeamLabs, en una antigua casa palacio del Duque de Alba, construido a finales del siglo XVII a escasos metros de la madrileña plaza de Tirso de Molina. Cuentan con una pequeña sala propia, rodeada de espacios abiertos que comparten con otros proyectos. En ella gestionan todos los pedidos, las redes sociales y preparan el material en el caso de que haya un encargo urgente que no les haya dado tiempo a gestionar, y que cada vez son más frecuentes. “La verdad es que el producto ha tenido un éxito que no esperábamos al principio. Llevamos pocos meses y ya facturamos 10.000 euros mensuales. Las startups ecológicas nos estamos abriendo hueco”, apunta.

Las 'startups' ecológicas nos estamos abriendo hueco

Gala Freixa

No todo ha sido un camino de rosas, eso sí. “Hicimos un grado en Liderazgo y Emprendimiento en Teamlabsi, pero en el día a día, aspectos como el financiero y el legal son más complicados. Sí es cierto que trabajar en estos espacios compartidos ayuda a intercambiar experiencias”, cuenta. A eso se le suma otro gran reto: “Nuestra cara de niños no nos la quita nadie”, reconoce esta emprendedora de 22 años cuyo compañero más sénior tiene tres más. No obstante, poco a poco están tomando medidas, como fijar cargos ejecutivos, “pese a que nuestra forma de trabajar es plenamente horizontal”. Aunque al final, matiza, la mejor carta de presentación es el trabajo, “somos los únicos que hacemos esto”.

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