Inversión extranjera

Las empresas europeas denuncian las trabas de China para invertir

El 54% de las empresas denuncian trato de favor a las firmas locales

El porcentaje se eleva al 79% para las empresas constructoras

Las empresas europeas en China han instado a Pekín a reducir las trabas legales al capital extranjero tras bajar en 2016 un 23 % su inversión, que se situó en 8.000 millones de euros, muy lejos del potencial de 100.000 millones cifrado por la Cámara de Comercio de la Unión Europea (UE) en este país. 

La inversión europea en China “aumentaría sustancialmente si se eliminasen los obstáculos de acceso al mercado y se mejorase el marco legal”, afirmó el presidente de la institución, Mats Harborn, en la presentación del informe anual sobre la situación de las firmas de la UE presentes en el gigante asiático. El informe se presenta solo dos días antes de la cumbre anual UE-China, que el próximo viernes se celebrará en Bruselas, con la participación del primer ministro chino, Li Keqiang.

Un 54% de las compañías encuestadas por la Camara de Comercio de la UE en China se siente discriminada con respecto a las empresas chinas, especialmente en materia medioambiental. Salvo en Pekín y en el suroeste del país, las firmas europeas creen que se les exige mucho más que a las chinas, tanto privadas como públicas.

El sector más afectado es el de ingeniería civil y construcción, donde el 79 % de las empresas considera que las dificultades son mayores, principalmente debido a los impulsos del Gobierno chino en materia de infraestructuras y a la concesión de los contratos a las empresas privadas chinas y, especialmente, a las estatales.

Pese a la percepción poco optimista de la situación para las empresas europeas en China, lo cierto es que un 55 % de ellas aumentaron sus ingresos en el país asiático durante el pasado ejercicio, mientras que las de transporte, logística y distribución se llevaron la peor parte, ya que los esfuerzos del Ejecutivo chino por rebajar los elevados niveles de contaminación causaron un fuerte crecimiento de los requisitos medioambientales.

Harborn lamentó la falta de mejoras en la retórica aperturista utilizada por el Gobierno chino, especialmente tras las declaraciones del Li en el Foro Económico Mundial en enero en las que defendió la globalización y rechazó el proteccionismo. De hecho, el 56 % de estas empresas aseguró que aumentarían la inversión en sus negocios en China si realmente se aplicasen las políticas de apertura que Pekín propugna para paliar los problemas derivados de la falta de reciprocidad en el acceso al mercado, algo que preocupa al 79 % de las firmas participantes.

El directivo sueco recordó la importancia del tratado bilateral de inversiones que la UE y China negocian desde 2013, que calificó como un posible “punto de inflexión” para que Pekín demuestre que “se toma en serio la apertura y la reciprocidad” y reduzca la complejidad de su marco legal para los inversores extranjeros. “Las compañías europeas son innecesariamente precavidas a la hora de invertir en China, y China podría hacer mucho más a la hora de atraer capital extranjero”, indicó al respecto.De hecho, en 2016 China invirtió 35.000 millones de euros en la UE, cifra que representa un aumento interanual del 77 %, frente a los 8.000 de Europa en China, con un recorte del 23%.

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