La preocupación de China por su moneda puede ser contraproducente

Pekín se plantea cambiar la forma de fijar el precio de su divisa al comienzo del día

Poner las fuerzas del mercado sobre aviso puede poner a los inversores en alerta

Billetes de 100 yuanes (13 euros).
Billetes de 100 yuanes (13 euros).

La relación de China con la volatilidad tiende a ser, digamos, volátil. El viernes, Pekín dijo que podría cambiar la forma de fijar el precio de su moneda al comienzo de cada día de negociación, dando margen adicional para administrar el valor del yuan y compensar las oscilaciones del mercado. Es un paso atrás que sugiere que la ansiedad económica está creciendo.

Cada mañana, el Banco Popular de China fija el punto alrededor del cual puede cotizar el yuan, con un movimiento de hasta el 2% en cualquier dirección. El mecanismo exacto –que utiliza como referencia el dólar estadounidense y una cesta de monedas– era ya una mezcla de arte y ciencia. El yuan se ha debilitado mucho frente al dólar desde mediados de 2015, aunque se ha consolidado en lo que va de año (en febrero se cambió ligeramente el sistema de cálculo).

En realidad, el punto medio diario es solo una pequeña parte de la gestión de la moneda por parte de Pekín. Después de todo, el Gobierno puede intervenir en los mercados de derivados, o decir a los grandes bancos estatales cuándo ayudar, y cómo. El yuan alcanzó el viernes un máximo de tres meses frente al dólar estadounidense, justo después de que la agencia de calificación Moody’s rebajara la solvencia del país. Los ministros chinos tienden a describir su intervención en la moneda como “abordar los excesos” en lugar de como manipulación. Es básicamente un debate semántico.

La cuestión de fondo es que a medida que aumentan las preocupaciones económicas, tener más control sobre la moneda gana atractivo para los políticos. La volatilidad, medida según las opciones de divisas a tres meses, está más baja que en la mayor parte de los dos últimos años, pero mucho más alta que en tiempos pasados.

Por supuesto, tal intromisión puede ser contraproducente: cuanto más preocupados estén los políticos, más gente tratará de sacar dinero. Las reservas extranjeras de China han caído un 9% desde principios de 2016, hasta los 2.700 millones de euros, lo cual suscita preocupación por la desestabilización que produciría una fuga de capitales. Poner las fuerzas del mercado sobre aviso puede tener el efecto de poner a los inversores en alerta.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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