Pedro Pérez-Llorca: "Tras la crisis, los despachos trabajan mejor y con honorarios más ajustados"

"Nos ha ido bien durante la crisis, hemos doblado nuestro tamaño", asegura

Subraya que la facturación no es su objetivo y que se fijan más en criterios cualitativos

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Pedro Pérez-Llorca es el socio director del bufete Pérez-Llorca.

Con una trayectoria de más de 30 años de historia, el despacho Pérez-Llorca se ha situado en estas décadas como uno de los principales bufetes de la abogacía de los negocios en España. Al frente de la firma está Pedro Pérez-Llorca, un abogado polifacético, licenciado en Derecho, en Ciencias Económicas y Empresariales y en Matemáticas, que ha dedicado su carrera al despacho, no sólo como jurista, participando en importantes operaciones, sino también como gestor, con una plantilla de 137 abogados y una facturación de más de 33 millones de euros. En esta entrevista explica la estrategia de la firma, recientemente reconocida como bufete del año en España por la publicación Chambers & Partners.

La facturación del despacho creció un 2% en 2016, pero el número de abogados se ha mantenido estable, ¿qué balance hace y cuáles son las expectativas para 2017?

Estamos muy orgullosos de los resultados del pasado año. Es la primera vez que hemos logrado crecimiento de facturación sin que vaya acompañado de un crecimiento en abogados. Hemos hecho un ejercicio de contención en tamaño para ver si éramos capaces de crecer en productividad, y resulta que sí. En todo caso, somos una firma en crecimiento y, en general, el plan todos los años es crecer y ampliar la plantilla. Estamos contratando abogados, tanto en Madrid como en Barcelona, hemos abierto unas pequeñas oficinas en Londres y en Nueva York, y esperamos crecer en ventas más que el año pasado y también en abogados. Están siendo unos años buenos para los despachos. Vivimos mucho del nivel de operaciones corporativas que hay en España y ahora hay mucho volumen de inversión tanto española como extranjera, por lo que para 2017 esperamos un crecimiento mayor.

La firma está entrando en Iberoamérica desde su oficina en Nueva York, ¿cuáles son sus planes en la región?

Son planes muy ambiciosos. Tenemos un interés enorme en Iberoamérica porque creemos que es lo que quieren nuestros clientes. Algunos competidores han elegido implantarse allí bien mediante fusiones o alianzas estrechas, o bien con la apertura de oficinas propias. Nuestra estrategia es trabajar en la región colaborando con firmas independientes líderes en cada país, sin ataduras y eligiendo en cada caso el mejor despacho para nuestros clientes. Esa fórmula está funcionando bastante bien, estamos pudiendo participar en muchas más operaciones de inversión de clientes españoles en la región y también asesoramos a grupos latinoamericanos en sus inversiones en España. Y todo ese trabajo se está coordinando desde Nueva York. Todavía son más las inversiones españolas allí, aunque en los últimos años ha aumentado también el flujo de vuelta. Un ejemplo es la reestructuración del sector bancario español en la que han participado inversores latinoamericanos. También en otros sectores, como la alimentación, hay ya un flujo de inversión importante y ahí estamos para asesorar a los grupos, que son nuevos en España.

¿Qué modelo de despacho triunfará, el local o el global?

Esta es una cuestión no resuelta. Ambos tienen ventajas y problemas. El modelo de despacho global ha tenido mucho éxito en sus fases iniciales, pero el reto de construir una firma global ahora mismo es gigantesco. Además de la presencia en diferentes puntos de la geografía mundial, implica gestionar globalmente toda una serie de cuestiones, como el "partnership", los conflictos de intereses o la tecnología. Frente a eso, está el modelo de firma local, o como a nosotros nos gusta más llamarnos, de firma independiente, líder en su país, muy cercana a los clientes, que conoce bien el mercado y es capaz de cubrir todo el asesoramiento. Es un modelo con muchos ejemplos de éxito, aunque también con sus propios retos: hacer frente a la globalización desde un tamaño más pequeño puede ser más difícil y el impacto de tu marca en el mercado es más limitado. La cuestión no está resuelta, pero somos optimistas con nuestro modelo. Habría que añadir un tercer modelo, que es el de las firmas multidisciplinares de origen auditor, que también se van implantando con éxito en nuestro país con despachos muy grandes.

Estas últimas, las conocidas como ‘big four’, han ido escalando puestos en su facturación en España. ¿Son un duro rival?

La facturación no es nuestro objetivo y, por tanto, tampoco es un criterio al que demos mucha importancia. Nos fijamos más en cuestiones de tipo cualitativo. Y aunque hay tres modelos, el duelo más importante para nosotros es el de una firma independiente, como la nuestra, frente a la firma global. Me gusta más decir independiente que local porque, en realidad, la mayoría del trabajo que hacemos es transfronterizo. No hay casi ningún asunto donde no haya tres o cuatro jurisdicciones implicadas. Y somos independientes de tener nuestra propia red de despachos.

Pedro Pérez-Llorca, socio director de Pérez-Llorca.
Pedro Pérez-Llorca, socio director de Pérez-Llorca.

¿Cómo ha afectado la crisis a los bufetes?

Este año es el primero que me recuerda, en volumen, a antes de 2009. No en facturación sino en número de operaciones. Tanto nosotros como la mayoría de nuestros competidores, trabajamos bastante mejor ahora, en términos de calidad y de servicio, que en 2008 y los honorarios son más ajustados. Es un buen resultado para los clientes, que también tienen más donde elegir porque la oferta de despachos es mayor ahora. Hago un buen balance de los años de crisis porque a nosotros nos ha ido bien, casi hemos doblado nuestro tamaño y hemos salido en condiciones muy buenas para aprovechar bien las oportunidades que se están dando.

¿Cree que ha cambiado mucho el mercado legal en las últimas décadas?

No tanto. Hay cosas que no cambian. El fundamento de la profesión, la confianza del cliente, se mantiene. Para que un despacho sea competitivo hace falta lo mismo que aprendí cuando empecé, hace 25 años: ser muy bueno en captación y retención de talento y tener un proyecto. Donde sí veo un cambio enorme es en la tecnología. Tenemos el reto de la inteligencia artificial -en la que ya estamos invirtiendo-, y cómo ponerla al servicio del cliente.

¿Qué carrera profesional se ofrece en Pérez-Llorca, y qué tipo de perfiles busca la firma?

Buscamos gente con mucho talento, un nivel muy alto de inglés y con ilusión por la profesión. A cambio, se ofrece un despacho algo más pequeño que algunos de nuestros competidores, con cierto dinamismo y agilidad. También permitimos a los abogados elegir el tipo de trabajo que quieren hacer después de haber probado varias prácticas en distintos departamentos y facilitamos hacer una pausa en la carrera con una experiencia internacional. Además, tratamos de fomentar una cultura cooperativa, en lugar de competitiva, y eso atrae justo al tipo de personas que queremos atraer y retener.

¿Deben los abogados tener una formación adicional a la puramente jurídica?

El abogado tiene un papel fronterizo: tiene que ser capaz de explicarle el Derecho a los clientes y, al mismo tiempo, poder trasladar los problemas de los clientes a los jueces. Y eso muchas veces es más fácil si tienes una formación multidisciplinar.

¿Cree que el nivel de seguridad jurídica en España permite atraer inversiones?

Es mejorable, pero hay un flujo de inversión extranjera en España muy importante. Ha habido bastante inquietud en los inversores por el entorno político español, pero, en general, creo que eso ya es pasado.

En el marco legal, ¿qué medidas pueden mejorar la situación económica del país?

Yo tendría mucho cuidado con la legislación laboral. Entiendo que se puedan hacer críticas al estado actual de la normativa, pero, si hay cambios, que sean a mejor. Serán positivos si, además de garantizar un trabajo de mayor calidad, garantizan la creación de empleo.

¿Funciona bien la justicia en España o hay margen de mejora?

Hay mucho margen de mejora. Habría que dotarla con mayores medios. Dicho esto, creo que tenemos que estar contentos. Si se pregunta a un ciudadano qué es lo que no funciona en España creo que pocos serán los que digan en primer lugar la justicia; tiene sus problemas pero estamos viendo que actúa.

¿Considera que es la imagen de una justicia politizada se ajusta a la realidad?

No sé si tiene imagen de politización, pero yo trabajo en ella y no creo que sea así. La inmensa mayoría de las decisiones judiciales no tienen intervención política, los jueces son independientes. Hay casos que tienen tal importancia política y tal impacto mediático que es imposible ver las actuaciones de la justicia aisladas, al margen de las opiniones de los políticos y de los medios, pero yo niego que esté politizada.

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