El presupuesto en infraestructuras de Trump es contradictorio

Los críticos dicen que las previsiones de PIB son demasiado optimistas

Los participantes potenciales no deberían tener mucha prisa

Donald Trump, la semana pasada en Connecticut (EE UU).
Donald Trump, la semana pasada en Connecticut (EE UU).

Los planes presupuestarios del presidente de EE UU, Donald Trump, son tan contradictorios en cuanto a infraestructuras como en temas más generales como la reforma fiscal. Las propuestas de esta semana supondrán 180.000 millones de euros más a lo largo de una década para movilizar inversiones de al menos 900.000 millones de euros. Pero el plan también reduce drásticamente los programas ya existentes.

Los críticos han acusado al equipo de Trump de doble contabilidad. El ex jefe del Tesoro Larry Summers dice que el marco general parece atractivo porque los diseñadores del presupuesto asumen que el PIB subirá un 3%, cuando la referencia es optimista de por sí porque supone que los recortes fiscales se pagarán solos al estimular el crecimiento.

Se puede decir que hay juegos de manos en la sección de infraestructuras. Se supone que los nuevos fondos estarán mejor orientados que los programas anteriores, de modo que atrarán la inversión privada, pero los detalles son escasos.

Para ser justos, entidades como Blackstone, que acaba de asociarse con Arabia Saudí, están haciendo cola para invertir. Y algunas ideas podrían resultarles atractivas, como la simplificación de los procesos de aprobación y la minimización de la participación de Washington cuando los funcionarios estatales y locales quieran atraer fondos privados. Hay planes para privatizar el sistema de tráfico aéreo, algo que lleva retrasándose demasiado tiempo. Y el plan recomienda aumentar la flexibilidad para la colaboración público-privada.

Sin embargo, incluso los matemáticos fantasiosos saben que los vagos planes fiscales de Trump requieren recortes de gastos para compensar el aumento previsto del 10% en el presupuesto de defensa, por ejemplo. El equipo de Trump ha identificado recortes en la red ferroviaria Amtrak, entre otros, que suman 2.000 millones de euros en el primer año.

Los documentos ni siquiera concuerdan con un plan presentado en octubre por asesores de Trump, que sugería exenciones fiscales para inversores privados en infraestructuras. Los participantes potenciales no deberían tener mucha prisa hasta que se pueda ver más allá del fuego de artificio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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