Una cultura financiera elemental que no solo se aprende en la escuela

En los resultados de Pisa hay lagunas en economía doméstica básica

Una cultura financiera elemental que no solo se aprende en la escuela

Los resultados del segundo informe Pisa sobre conocimientos financieros que elabora la OCDE, cuyos resultados se presentaron ayer, ratifican que España no solo tiene un problema con la educación en general, sino también con la educación financiera. A la mala puntuación que los estudiantes españoles suelen obtener en la edición general de este informe, hay que sumar los resultados de esta prueba específica, que evalúa conocimientos financieros, matemáticas y comprensión lectora. España está situada en la décima posición en una clasificación de 15 países, con unos resultados que la dejan por detrás de Italia o Polonia y solo por delante de Lituania, Eslovaquia, Chile, Perú y Brasil.

Entre las conclusiones que arrojan las pruebas sobre las habilidades financieras de los adolescentes españoles, figuran datos extremadamente preocupantes y difíciles de entender, como el hecho de que uno de cada cuatro estudiantes tenga problemas para reconocer una factura. O que solo un 16% sea capaz de gestionar una cuenta corriente, tres puntos porcentuales por debajo de la media de la OCDE, pese a que más del 50% de los jóvenes españoles disponen de una.

La importancia de la educación financiera se ha puesto de manifiesto tras el estallido de la crisis económica y el afloramiento de problemáticas como la causada por las preferentes o las cláusulas suelo, entre otras. La necesidad urgente de aumentar y garantizar la protección de los pequeños inversores se ha traducido en una legislación más estricta y una mayor supervisión sobre el deber de información de las entidades a los clientes, pero ese esfuerzo debe completarse con una formación suficiente por parte del ciudadano. En los resultados del informe Pisa se aprecian serias lagunas en este sentido, pero también datos que van más allá de la ausencia de una cultura financiera escolar. Existe una formación básica en cuestiones de economía doméstica que no es necesario aprender en la escuela y que no solo resulta indispensable para el ciudadano, sino también para el conjunto de la economía. Los resultados de Pisa apuntan a que los fallos en esta materia hay que abordarlos desde la escuela, pero también desde la familia y el hogar.

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