¿Por qué los médicos quieren ser ahora cirujanos plásticos?

El empleo en la privada, el eje económico y la conciliación lastran la elección en el MIR

La sobrecarga asistencial, un escollo a resolver

¿Por qué los médicos quieren ser ahora cirujanos plásticos?
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Vocación, sí, y mucha. Pero, cada vez es más frecuente que los futuros médicos busquen en el MIR (médico interno residente) especialidades que aseguren un empleo y mejores condiciones laborales y económicas. Si no, ¿cómo se explica que dermatología y cirugía plástica y reparadora sean las primeras plazas que se acaban en la elección de residencia y las que atraen las mejores notas?

Un informe del Sindicato Médico de Granada revela que en la última convocatoria MIR (integrada por 6.324 plazas), dermatología fue la primera que agotó las 83 plazas convocadas, seguida de cirugía plástica, con 35 plazas.

Una de las razones es que “tienen muchas salidas profesionales en la sanidad privada”, aclara Borja Castejón, vocal de médicos en formación del Colegio de Médicos de Madrid, y además otras ventajas: “Dermatología, por ejemplo, no tiene guardias”, frente a las duras guardias de especialidades como cirugía.

Máxime cuando la proliferación de universidades privadas, que cada vez escupe más médicos al mercado, ya no asegura el empleo en los hospitales públicos al no aumentar el número de plazas MIR.

"Los tutores necesitan tiempo y dedicación para su labor docente y el sistema no siempre lo permite", afirma jesús Millán Núñez-Cortés, jefe del servicio de medicina interna del hospital Gregorio Marañón

No obstante, explica Jesús Millán Núñez-Cortés, jefe del Servicio de Medicina Interna del hospital Gregorio Marañón y catedrático de Medicina de la Universidad Complutense, hay que tener en cuenta que se convocan pocas plazas en estas especialidades, aunque sí reconoce que “la visión del residente ahora está condicionada por la dedicación, el aspecto económico y la conciliación profesional y familiar”.

Cardiología, neurología y aparato digestivo fueron las siguientes en acabarse, según el estudio, lo que, señala Millán, “demuestra que siguen siendo opciones muy apreciadas entre las mejores notas”.

El hospital Gregorio Marañón este año se ha quedado, en cardiología, con los aspirantes números uno, dos y cinco de la convocatoria. Algo que puede tener que ver con la reputación de este centro y sus unidades docentes, recogidas en clasificaciones como el Monitor de Reputación Sanitaria: “El ranking no es una variable definitiva, pero los médicos consideran que es mejor hacer el MIR en un servicio con reputados profesionales y en un hospital con reconocimiento externo”, matiza.

Huir de la sobrecarga asistencial es una de las razones que pueden explicar estos datos. “Es mayor de la que dicen los datos oficiales”, dice una residente de neurología que termina el MIR esta semana en el hospital Nuestra Señora de Candelaria (Tenerife) y que no quiere desvelar su nombre porque ya tiene que empezar a mandar currículums.

La cifra

6.324 es el número de plazas que este año se ha generado en la convocatoria MIR, a la que han asistido más de 10.500 aspirantes a residentes en los centros españoles.

Y la sobrecarga deja poco tiempo para la investigación, otra de las claves de la formación MIR, y para la realización de cursos, cuenta esta residente. “Hacen falta más plazas para cursos que se han visto muy mermados con los recortes”. Sobre todo en las especialidades más complejas, como neurología, que tiene varias subespecialidades (epilepsia, párkinson, etcétera).

Incluso “los médicos tutores no están siendo lo suficientemente formados cuando se enfrentan a áreas complejas como puede ser el ictus”, aclara. Y complica más las cosas que en algunos centros “el tutor ni tan siquiera está presencialmente sino localizado”.

Los tutores necesitan tiempo y dedicación para su labor docente (planificación, evaluación...), dice Millán, “y el sistema no siempre lo permite por la función asistencial”. Además, “tampoco tienen reconocimiento económico como los profesores asociados en los estudios de grado ni recursos materiales suficientes, porque la formación no suele ser una línea estratégica”.

Las guardias es otro de los escollos del MIR. Castejón sostiene que “se ha hecho norma de algo excepcional”: no es raro que se hagan más de siete guardias al mes (fijado por ley) por necesidades del servicio y no se respeten las libranzas. Además, los MIR están sobrecargados con la burocratización de la sanidad pública.

La vocación de las mujeres

Especialidades. Aunque Jesús Millán afirma que cada vez más mujeres optan por especialidades tradicionalmente ejercidas por hombres, como urología o traumatología, tienen gustos diferentes. En esta convocatoria –en la que el 64% eran féminas– se inclinaron por bioquímica, obstetricia y ginecología, alergias, pediatría, medicina física y rehabilitación, hematología, nefrología, cirugía pediátrica y medicina de familia.

Medicina familiar. Es uno de los patitos feos a la vista de los datos: solo 11 personas de las 1.000 primeras notas eligieron esta especialidad, “porque están desbordados”, asegura Borja Castejón.

Menor presencia. Neurocirugía, cirugía maxilofacial, traumatología, cirugía plástica, neurología y cardiología, donde menos presencia tienen las mujeres.

Hospitales. Gregorio Marañón, La Paz, 12 de Octubre, Vall d’Hebron, Clínic de Barcelona, La Fe de Valencia, Ramón y Cajal, Clínico San Carlos (Madrid), Virgen del Rocío (Sevilla) y Miguel Servet (Zaragoza) son los preferidos.

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