Los accionistas de Ford están confundidos respecto a la estrategia

Clamar contra la estructura accionarial no arreglará los problemas inmediatos

GM y Fiat se han recuperado, pero siguen cotizando con descuento

Mark Fields, presidente y CEO de Ford, en enero en una fábrica de Michigan (EE UU).
Mark Fields, presidente y CEO de Ford, en enero en una fábrica de Michigan (EE UU).

Los accionistas de Ford están confundidos en cuanto a la estrategia de la compañía. Hay buenas razones para cuestionar a los ejecutivos sobre sus planes, sobre todo por la caída de un 37% de la acción desde que Mark Fields asumió la dirección hace casi tres años. Clamar contra las acciones con supercapacidad de voto de la familia Ford, como muchos hicieron en la junta anual del jueves, sienta bien, pero no arreglará los problemas inmediatos de la empresa.

Más del 35% de los accionistas apoyaron el desmantelamiento de la estructura dual de acciones, que ofrece a los descendientes de Henry Ford dos quintos de los votos con menos del 2% de las acciones en circulación. Al menos el 58,5% de los inversores está a favor del cambio a una acción, un voto.

Ese es un principio básico del capitalismo democrático de los accionistas, y los propietarios de Ford merecen elogios por pronunciarse. Pero la historia sugiere que conviene matizar. Probablemente, el duradero papel de la familia –y su poder de voto– fue lo que permitió al entonces ejecutivo principal Bill Ford tomar medidas drásticas antes de la crisis financiera para salvaguardar a la compañía. Hipotecó los activos para recaudar 21.000 millones de euros. Y reclutó como sucesor a Alan Mulally, a quien la familia dio vía libre para mantener a flote a Ford. Juntos, lo consiguieron.

Atacar las acciones B no aborda las preocupaciones sobre el precio de las acciones, la asignación de capital o las inversiones en vehículos eléctricos y autónomos –temas planteados el jueves. Una mejor manera de expresar desaprobación sería votar en contra del sueldo de los ejecutivos. Sin embargo, eso recibió un 96,5% de síes.

En cualquier caso, las quejas sobre el desplome del valor bursátil olvidan un punto clave: sus acciones estaban por delante de General Motors y Fiat Chrysler cuando la compañía tenía más avanzado su plan de cambio. Sus rivales se han recuperado, pero siguen cotizando con descuento respecto a Ford.

Dado que las ventas de coches en EE UU están comenzando a disminuir, eso sugiere que Ford está mejor preparado para una recesión –o un futuro de coches autónomos– que sus competidores de Detroit.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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