Bonos convertibles

La banca española soporta un coste anual de más de 900 millones por sus ‘cocos’

El sector no está presionado para emitir más y puede apurar hasta finales de 2018

El coste de este tipo de deuda es aun así inferior al del capital, que ronda el 9%

La banca española soporta un coste anual de más de 900 millones por sus ‘cocos’ Ampliar foto

Los bancos españoles soportan un pago anual de más de 900 millones de euros por sus emisiones de bonos contingentes convertibles, conocidos como cocos. Este instrumento de deuda permite reforzar los ratios de solvencia y, si bien no tiene la consideración de capital de máxima categoría, al nivel de las acciones, sí ha sido un instrumento útil para mejorar la capitalización en tiempos en que resultaba extremadamente costoso acudir a la Bolsa para captar recursos.

El entorno para su lanzamiento ha mejorado notablemente, como lo demuestra la colocación realizada la semana pasada por Banco Santander, por 750 millones de euros a un cupón anual del 6,75%. Incluso a pesar de que en la colocación se cruzó el anuncio inesperado de elecciones anticipadas en Reino Unido, lo que hizo a la entidad colocar un importe muy inferior al previsto. Pero a pesar de esa mejoría de la situación de mercado, las entidades aún se resisten a emitir un instrumento que exige una considerable remuneración, a la espera de que el entorno sea todavía más propicio.

Los bancos tienen de hecho de plazo hasta finales de 2018 para reforzar su solvencia con el uso de cocos. La regulación de Basilea III, que será aplicable de forma íntegra en 2019, les obliga a tener un colchón de capital en el que los cocos sean equivalentes al 1,5% de los activos ponderados por riesgo. Es la fórmula con la que, en caso de insolvencia, los bancos deberán rescatarse a sí mismos. Es decir, si los niveles de solvencia descienden de determinado nivel, los cocos deben obligatoriamente convertirse en acciones, y la existencia de ese colchón da cierta garantía de contar con herramientas para abordar el problema, antes de tener que echar mano de otros instrumentos de deuda.

El contador está en marcha pero los bancos no tienen prisa por emitir un instrumento de deuda que, aunque más barato que la emisión de acciones, exige el pago de un cupón considerable. Así, el que paga Santander, del 6,75% anual, cercano a la rentabilidad sobre recursos propios (ROE) del banco, en el 8,19% a cierre de marzo. “El momento de mercado para emitir es el más propicio en al menos el último año y medio y los inversores están muy interesados en diversificar carteras de deuda con riesgo doméstico. Pero los bancos no necesitan emitir cocos de forma inmediata, no veo una gran urgencia”, explica Javier González, experto de renta fija de BNP Paribas.

“Los bancos españoles gozan de niveles altos de capital total, lo que les permite retrasar la emisión de cocos. Además en el caso de las entidades domesticas bastaría con una emisión de cocos para constituir el colchón necesario”, explica Abel Enguita, de Unicredit.“Los cocos son un instrumento caro comparados con la deuda pero han de compararse con el coste del capital, que está por encima del 9%”, añade Enguita. Para Javier Guzmán, de Société Générale, “hay que ver el coste de los cocos en comparación con el coste medio del conjunto del pasivo de los bancos, que es muy inferior”. Además, el pago del cupón es deducible fiscalmente.

Santander sí ha avanzado que su objetivo es emitir hasta 2018 un volumen de 4.000 millones de euros en cocos, de modo que aún le resta por lanzar 3.250 millones tras la emisión de la pasada semana. La entidad, dada su condición de banco sistémico, tiene unas exigencias de capital superiores y ha comenzado a adaptar sus emisiones a los requisitos de capital que vendrán. “Los bancos manejan sus tiempos de la manera más conveniente, con la perspectiva de tener todo listo para 2019”, apunta Guzmán.

Las entidades españolas están además pendientes de conocer los términos definitivos de la normativa europea MREL, que detallará las exigencias por las que el conjunto de bancos deberán ser capaces de poder rescatarse a sí mismos, no solo los bancos sistémicos.

En lo que va de año, además de Santander, también han emitido cocos Credit Suisse – 1.500 millones de dólares con un cupón del 7,1%–; Intesa San Paolo –1.250 millones de euros al 7,8% anual– y el sueco SEB –600 millones de dólares al 5,6%–. Las exigencias de rentabilidad quedan lejos de los niveles del 9% que soporta BBVA en su primera emisión de cocos, de mayo de 2013.

BBVA, cuando el mercado está dispuesto a comprar con menos rentabilidad

BBVA tiene en circulación cuatro emisiones de bonos contingentes convertibles y fue la primera entidad española en lanzar este tipo de deuda, por 1.500 millones de dólares. Lo hizo en mayo de 2013, con un cupón anual del 9%. Los expertos señalan que el banco tiene a día de hoy completado el colchón de capital que debe estar formado por cocos y apuntan que el banco tendrá la posibilidad en mayo de 2018 de amortizar esa primera emisión para sustituirla por otra en la que pagar un interés inferior. De hecho, estos cocos cotizan a un precio superior al nominal, lo que supone que los inversores están dispuestos a comprarlos a cambio de un cupón anual inferior al que se emitieron, en concreto del 4,22%.

Banco Popular, ‘cocos’ a precio de oro que dificultan volver emitir

Popular lanzó una emisión de cocos en octubre de 2013 al 11,5% y otra en febrero de 2015 al 8,25%. Los inversores las están penalizando por las dudas sobre el futuro de la entidad y piden en el mercado un cupón anual superior al 13% para adquirir estos títulos. Los expertos apuntan que a esos niveles es difícil pensar en una nueva emisión. “Los inversores mirarían la capacidad de pagar el cupón”, advierte Javier González, de BNP Paribas. La referencia más reciente en la que puede medirse Popular es la colocación de cocos de Caixa Geral, por 500 millones a un cupón próximo al 11%.

Normas
Entra en El País para participar