El ex-Goldman que no le gusta a Trump

Quiere refrenar el Consejo de Estabilidad Financiera, dirigido por Mark Carney

Los críticos quieren que deje claro que no tiene autoridad sobre los bancos de EE UU

Mark Carney, presidente del Consejo de Estabilidad Financiera, en una reunión del Instituto de Finanzas Internacionales, el jueves pasado enWashington. reuters
Mark Carney, presidente del Consejo de Estabilidad Financiera, en una reunión del Instituto de Finanzas Internacionales, el jueves pasado enWashington. reuters

La Casa Blanca ha encontrado un exbanquero de Goldman Sachs que no le cae bien. Está valorando cómo refrenar el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés), liderado por el exbanquero de Goldman y actual gobernador del Banco de Inglaterra Mark Carney.

El FSB fue creado en 2009 por el G20 para coordinar la regulación global después de la crisis. Desarrolla políticas para frenar riesgos, incluida la vigilancia de los grandes bancos globales. Últimamente ha comenzado a abordar las vulnerabilidades de la gestión de fondos.

Algunos congresistas republicanos llevan tiempo descontentos con el FSB, que ha señalado aseguradoras estadounidenses como Prudential Financial como instituciones financieras de importancia sistémica (SIFI), sometiéndolas a requisitos de capital más estrictos y otros controles. Los críticos lo ven como un intento de presión sobre el Consejo de Supervisión de Estabilidad Financiera de EE UU, para que haga lo mismo. También critican la participación continuada de la Reserva Federal en el FSB.

Los miembros de la administración Trump cuestionan la jurisdicción del Consejo. También se preguntan si Carney tiene sus propios objetivos, como su preocupación por el cambio climático. Quieren que el FSB deje de identificar instituciones no bancarias como SIFI, que se oponga a aplicar la etiqueta a grandes gestores de activos –algo que podría valorar en 2019–, y que deje claro que no tiene autoridad sobre las normas de capital de los bancos de EE UU.

El embate potencial es preocupante. La crisis fue causada en parte por la falta de coordinación internacional. Al Comité de Supervisión Bancaria de Basilea le está costando ultimar regulaciones que garanticen una mayor coherencia en cómo miden los bancos el riesgo de sus activos.

Probablemente no haya ninguna acometida formal del gobierno Trump hasta que no se produzcan nombramientos como el de David Malpass, el candidato para dirigir los asuntos internacionales del Tesoro. Eso da a los defensores de las reglas comunes algo de tiempo para explicar los riesgos de una regulación fragmentada.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

Normas