El vídeo de un crimen hace dudar del propósito de enmienda de Facebook

El problema con los contenidos tendrá que abordarse con algo más que algoritmos

Steve Stephens, durante la emisión del vídeo de su asesinato en Facebook. Se suicidó este martes en una persecución policial.
Steve Stephens, durante la emisión del vídeo de su asesinato en Facebook. Se suicidó este martes en una persecución policial.

El espantoso vídeo de un asesinato emitido en directo el domingo en Facebook ha ensuciado su promesa de limpiarse de noticias falsas y contenidos censurables. La empresa de Mark Zuckerberg metió la pata con su respuesta a la publicación. El problema, generalizado en todo Silicon Valley, tendrá que abordarse con algo más que algoritmos.

Facebook, que tiene unos 2.000 millones de usuarios, tardó horas en quitar el brutal vídeo, y luego emitió una declaración poco sensible refiriéndose al post como “este tipo de contenido”.

De forma un tanto sorprendente, las acciones de la compañía subieron un 1% el lunes, aumentando en 2.800 millones de euros su valor de mercado. Pero los inversores pueden reconsiderarlo, como hicieron la semana pasada cuando un pasajero de United Airlines fue sacado a rastras del avión. Las acciones de la aerolínea subieron al principio, pero luego disminuyeron cuando se hicieron sentir el alcance del incidente y la chapucera disculpa de la empresa.

Los anunciantes sí han sido rápidos en infligir castigos por contenidos de mala calidad. El valor de Facebook, 370.000 millones de euros, se atribuye a su dominio de la publicidad digital. Según Nomura, en los últimos tres años Google y Facebook se han quedado con casi 70 centavos de cada dólar de crecimiento del mercado global de anuncios.

Pero como ha demostrado Google en las últimas semanas, las marcas devuelven el golpe. AT & T y Pepsi, entre otras, boicotearon YouTube, también propiedad de Alphabet, porque sus anuncios podían emitirse junto a videos discutibles. También las emisiones tradicionales pueden verse afectadas. El exitoso programa de Bill O’Reilly en Fox News perdió más de 60 anunciantes después de que el presentador fuera acusado de acoso sexual.

En febrero, una presentación de resultados, Zuckerberg destacó la capacidad de la inteligencia artificial para eliminar “contenido violento y problemático”. Google y Twitter también se apoyan demasiado en las máquinas. La tragedia de este fin de semana es otra señal de que los administradores de contenido de Silicon Valley necesitan añadir más –costosos– seres humanos a su fórmula.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.


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