Endesa asegura que el cierre de las nucleares haría subir la luz un 26%

Clausurar las centrales requeriría 29.000 MW de renovables adicionales a los y previstos

Las emisiones de CO2 aumentarían un 50% si se opta por la térmica, según la eléctrica.

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Central nuclear de Almaraz, en la provincia de Cáceres.

Una hipotética sustitución de los 7.572 MW de potencia nuclear instalada actualmente en España, requeriría de 26.000 MW eólicos o 32.000 MW fotovoltaicos para compensar la producción cesante. Así lo ha calculado Endesa y así lo transmitió su director general de Energía Nuclear, Juan María Moreno, en una comparecencia en la Comisión de Energía del Congreso a petición de la Ponencia encargada de las relaciones con el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Una combinación de esas dos tecnologías renovables podría ser de 22.000 MW eólicos y 7.000 MW fotovoltaicos, que se añadirían a los 30.000 MW verdes que España se ha comprometido a instalar para cumplir con los objetivos medioambientales de la Unión Europea en 2030, según Endesa. Pese a todo, añade la eléctrica, aunque los volúmenes de producción anuales serían equivalentes, no son sustituibles, ya que la nuclear funciona en base las 24 horas al día todo el año, mientras que la eólica solo cuando hay viento, y la fotovoltaica, solo cuando brilla el sol.

Esta diferencia podría corregirse, según Endesa, con tecnologías de almacenamiento: mediante nuevas instalaciones de bombeo o, más probablemente, aunque a medio plazo, con el uso de baterías. Para ello, serían necesarios unos 21.000 MW de baterías, con una capacidad de almacenamiento de 6.000 GWh, o la potencia de 21 centrales nucleares, pero con una capacidad equivalente al 4% de estas.

En cualquier caso, dada la imposibilidad de un reemplazo rápido por energías verdes, el cierre de la tecnología nuclear a corto plazo habría de ser sustituida por una mayor producción térmica, más ligada a mayores precios de mercado, por lo que una retirada de generación nuclear conllevaría un fuerte incremento de la electricidad.

Según los cálculos de Endesa, el precio del mercado diario subiría en más de 10 euros MWh, lo que supondría un 26% de incremento y un sobrecoste anual superior a los 2.500 millones de euros. En este sentido, la compañía recuerda lo acontecido en enero cuando el cierre temporal de varias centrales nucleares en Francia contribuyó a disparar los precios eléctricos en toda Europa, especialmente en España.

Además, retirar la energía atómica en el corto plazo pondría en peligro la seguridad de suministro y tendría un impacto negativo sobre las emisiones de efecto invernadero. En el primer caso, subrayó Juan Manuel Moreno en su comparecencia, “no sería posible atender la punta de demanda sin contar con la tecnología nuclear”, pues “en los próximos años se deberá producir el cierre del carbón por motivos medioambientales”. Se produciría, en su opinión, una situación de desabastecimiento de electricidad, con un índice de cobertura por debajo de la unidad.

Las emisiones subirían

En el caso contrario, esto es, si se potencia la térmica, tanto de carbón como ciclos combinados, se produciría un incremento del 50% de las emisiones de CO2, más de 28 millones de toneladas al año. Según la eléctrica, “este efecto ya se está observando en Alemania”, que decretó tras el accidente de Fukushima el cierre paulatino de sus centrales nucleares.

Tras el estudio de Endesa subyace la clara intención de lograr del Gobierno una ampliación de la vida útil de las ocho nucleares españolas que, de mantenerse el criterio de 40 años, echarán el cierre en apenas una década (la más joven, Vandellós II, sería clausurada en 2027.

Por el momento, en el trámite de autorización de la renovación de la licencia para la reapertura de Garoña, Endesa e Iberdrola han logrado un cambio de criterio del CSN que abre la puerta al alargamiento de la vida de las centrales (de hecho, a Garoña se le permitiría funcionar, si se cumplen estrictas condiciones, hasta 2013).

El cambio es el siguiente: mientras las autorizaciones se otorgaban hasta ahora por el mismo periodo de tiempo que comprenden las revisiones integrales de seguridad (10 años máximo). La revisión integral de seguridad seguirá ejecutándose cada 10 años, pero por primera vez se desliga del aval dado por el organismo de seguridad para operar. Un sistema similar al francés.

Lograda esta petición, las eléctricas, con Iberdrola a la cabeza, intentan ahora que el Gobierno aligere la fiscalidad de la nuclear que, según Endesa, supone un 51% de los costes operativos.

Inversiones y amortización

Endesa remite a sus libros oficiales para demostrar que el inmovilizado bruto de sus centrales nucleares a 31.12.16 asciende a 9.934 millones de euros y el inmovilizado neto pendiente de amortizar a dicha fecha era de 3.039 millones. Tan elevada cifra por amortizar, dice Endesa, se debe “al fuerte ritmo de inversión que de forma sostenida ha mantenido en las plantas desde su puesta en operación comercial”.

En los 20 años transcurridos entre 1997 y 2016, indica la compañía, ha invertido en sus centrales (Almaraz, Ascó y Vandellós) 3.656 millones en moneda del año 2016, es decir, casi un 60% del coste inicial de las plantas.

La compañía indica que ha sustituido equipos fundamentales, como los generadores de vapor o las tapas de la vasija; ha modernizado sistemas de control, que han pasado a ser digitales; ha introducido nuevos sistemas redundantes de seguridad y ha implantado sistemas derivados de las pruebas de esfuerzo.

Endesa insiste en que sus nucleares no se encuentran amortizadas, “ni a efectos contables ni financieros”, y los ingresos percibidos en el pasado, incluyendo los ingresos anteriores a 1998; los ingresos de mercado a partir de1998; los pagos por capacidad percibidos en el pasado y los costes de transición a la competencia (CTC), “no han sido suficientes para permitir la recuperación de la inversión”. Una afirmación “que ha sido objeto de auditoría”, subraya la eléctrica.

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