Ni republicanos y demócratas juntos separarán la banca en dos

Gary Cohn, asesor de Trump, apoya los argumentos de la Demócrata Elizabeth Warren

El vicepresidente de EE UU, Mike Pence, y Gary Cohn, Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional.
El vicepresidente de EE UU, Mike Pence, y Gary Cohn, Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional.

En cierto modo es lo propio que una idea con creciente apoyo bipartidista en Washington probablemente no vaya a ninguna parte. Gary Cohn, el expresidente de Goldman Sachs que asesora a Donald Trump en asuntos económicos, está ahora en el mismo equipo que el azote de Wall Street Elizabeth Warren en cuanto a separar la banca de inversión de la comercial. Pero el Congreso está ocupado en otras cosas.

Cohn sorprendió el miércoles a una sala llena de senadores al mostrarse favorable a rediseñar radicalmente la industria financiera, igual que el senador progresista Bernie Sanders; o Sandy Weill, ex CEO de Citigroup, que fue clave en el desmantelamiento de la ley Glass-Steagall, que mantenía separadas las operaciones bancarias.

El propio Trump ha respaldado la idea de recuperar de alguna forma la ley, de 1933. La Casa Blanca ha dicho que Cohn estaba simplemente haciéndose eco de las opiniones de su jefe, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, también ex Goldman, ha dicho lo mismo.

Es cierto que su antiguo empleador probablemente no sufriría mucho si se produjera la separación, aunque la cuestión sigue siendo si Goldman perdería acceso a los fondos de la Reserva Federal. En cualquier caso, la Administración ha hecho poco por convertir la idea en una propuesta concreta, aunque Warren destacó su apoyo el jueves al volver a presentar su proyecto de ruptura.

En cambio, revertir las reformas poscrisis Dodd-Frank sí que ha sido una prioridad para el presidente, que firmó una orden ejecutiva al poco de entrar al cargo. Jeb Hensarling, presidente de la poderosa Comisión de Servicios Financieros de la Cámara, también está impulsando una propuesta en ese sentido. Temas como la sanidad, los impuestos y las infraestructuras están dejándose de lado, sobre todo por la falta de una dirección clara desde la Casa Blanca.

Además, el Partido Demócrata de Warren está en minoría, y la senadora ha sido objeto de críticas por parte de Trump y los congresistas republicanos. Es difícil imaginarlos apoyando una de sus iniciativas emblemáticas. Incluso la extraña pareja Cohn-Warren tendrá dificultades para recuperar la ley Glass-Steagall.

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