Pallete cumple un año en Telefónica, marcado por la reducción de la deuda y el dividendo

La acción ha iniciado su recuperación en Bolsa tras el 'brexit'

La teleco vende un 40% de Telxius a KKR tras parar la OPV

Blackrock se convirtió en el primer accionista

Telefónica
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.

José María Álvarez-Pallete cumple mañana un año como presidente de Telefónica. El 8 de abril de 2016, el directivo sustituyó a César Alierta, que llevaba al frente del grupo desde el verano del año 2000. Sin duda una sacudida tras una larga etapa bajo la dirección del ejecutivo aragonés.

La llegada no fue fácil. Pocas semanas después, la Comisión Europea cambiaba su propia doctrina y bloqueaba la venta de la filial británica O2 a Hutchison. La operación, valorada en cerca de 13.000 millones de euros, tenía una gran relevancia en las estrategias de reducción deuda de la teleco. La siguiente sacudida vino provocada por el brexit. Los títulos de Telefónica cayeron más de un 16%, un desplome histórico, hasta situarse por debajo de los 7,5 euros, en la sesión que siguió al referéndum en el que los británicos votaron a favor de abandonar la Unión Europea.

En este escenario, la cúpula de Telefónica tuvo que acelerar en los nuevos planes, con decisiones de gran calado estratégico. Quizá la medida más drástica fue la reformulación de la política de retribución a los accionistas en el mes de octubre. La operadora decidió reducir el dividendo un 47% hasta 0,40 euros por acción en efectivo, y suprimir el scrip dividend. El objetivo de la reducción era mantener un payout sostenible y acelerar la reducción de deuda por la vía orgánica, en un momento de fuerte presión por parte de las agencias de calificación, que no han dejado de reclamar una disminución del apalancamiento. De hecho, Moody’s y Fitch aprobaron recortes del rating de Telefónica durante el otoño.

Con esa intención, igualmente, Telefónica impulso otras desinversiones. La teleco intentó colocar en Bolsa parte del capital de Telxius, su división de infraestructuras, pero se vio obligada a cancelar la operación a final de septiembre por la falta de demanda por parte de los inversores. La teleco no se detuvo y empezó a negociar la venta de parte del capital de Telxius a algún grupo inversor. En febrero, finalmente, cerró un acuerdo con KKR para la venta de un 40% del capital por 1.275 millones de euros. En esta carrera, Telefónica también vendió un 1,5% del capital de China Unicom y el canal televisivo argentino Telefe. Y en el horizonte, la empresa tiene presente la posible venta o colocación en Bolsa de parte del capital de O2.

Estas desinversiones, unida a la fuerte generación de caja en 2016 (un flujo de caja libre de 4.400 millones de euros, 3.600 millones en el segundo semestre), llevó a Telefónica a reducir su deuda desde 52.568 millones en junio a 48.595 millones a final de año. De incluirse la venta del 40% de Telxius, la deuda bajaría hasta 47.300 millones y un ratio de apalancamiento de 2,85 veces.

En el conjunto de 2016, Telefónica registró un incremento de los ingresos en términos orgánicos del 1,3% hasta 52.036 millones, gracias a España y Brasil, con el fortalecimiento de los segmentos de fibra y datos móviles. El oibda subió un 4,7% gracias a las sinergias por las integraciones de E-Plus y GVT, en un año marcado por una provisión por gastos de reestructuración de 1.290 millones de euros.

La compañía ha mantenido una intensa actividad financiera, con la captación de recursos por un importe de 16.000 millones de euros desde principios de 2016. Híbridos, créditos bancarios, bonos en euros, dólares, reales, pesos chilenos… con tipos históricamente bajos. Telefónica cerró 2016 con el coste del interés de su deuda en el 3,94%, mínimo histórico (un 28% menos que en 2012). La teleco cuenta en la actualidad con una posición de liquidez de 27.100 millones de euros y ha situado la vida media de la deuda en 8,27 años.

La compañía ha contado con el respaldo del mercado en estas decisiones. Así, las matildes han rebotado, recuperando la cota de los 10 euros, algo que no sucedía desde finales de 2015. Desde principios de enero, las acciones de Telefónica se han revalorizado cerca de un 19% hasta 10,46 euros, por encima del Ibex 35%, apoyada por la mejora en las recomendaciones de bancos de inversión como Bank of America, JP Morgan y Deutsche Bank. Pallete y consejeros salieron en defensa de la acción de Telefónica con la adquisición de títulos. Pallete, que destinó más de 5,6 millones de euros en la compra de más de 665.000 acciones de Telefónica a final de 2016, fue muy claro en la presentación de las cuentas de 2016: “He invertido parte de mi patrimonio personal en la acción de Telefónica. Estoy comprometido con la compañía.

La gestión de Pallete encontró un apoyo en la gestora estadounidense Blackrock, que a principios de febrero comunicó que tenía una participación en la teleco de casi un 6,7%, lo que le convertía en el principal accionista, por delante de BBVA y La Caixa.

En este periodo, la operadora también ha buscado operaciones de crecimiento. El movimiento más relevante fue la compra de un 6% del capital de Telefónica Alemania, que estaba en manos de KPN desde la venta de su filial germana E-Plus en 2014. A cambio, y como forma de pago, Telefónica acordó la entrega de 72 millones de acciones propias que tenía en autocartera al grupo holandés.

En términos internos, Pallete procedió a una progresiva reestructuración de su cúpula directiva a lo largo de 2016. Entre los cambios más llamativos figura el nombramiento de Chema Alonso como nuevo chief data officer del grupo, que ha situado al big data en el centro de sus negocios. Alonso pasó a convertirse en responsable de la denominada cuarta plataforma, un proyecto presentado por el propio Pallete en el Mobile World Congress de Barcelona (MWC), bautizado como AURA, por el que Telefónica busca devolver a los clientes el control de los datos que generan en su actividad con la compañía.

Además, entre otros movimientos, durante este año han cambiado los consejeros delegados de tres de los principales mercados de la teleco: Alemania, Reino Unido y Brasil, con las llegadas de Markus Haas, Mark Evans y Eduardo Navarro de Carvalho. Este último fue sustituido como máximo responsable digital del grupo por Mariano de Beer.

Con el aterrizaje de Pallete, la teleco procedió a una amplia renovación de su consejo de administración, con los nombramientos del científico Ignacio Cirac; Javier Echenique, ex director general de BBVA; Sabina Fluxà, consejera delegada de Iberostar; y Peter Löscher, ex presidente de Siemens. Sustituyeron a Fernando de Almansa, Carlos Colomer, Alfonso Ferrari y el otrora hombre fuerte del grupo Santiago Fernández Valbuena.

En el ámbito interno, Telefónica alcanzó un acuerdo para prorrogar el convenio colectivo un año más, hasta 2018, con un incremento salarial para ese año del 1,5%, en línea con los anteriores. Esta prórroga conlleva, además, la prolongación del plan de bajas voluntarias (PSI) para los mayores de 53 años, con lo que se podrán acoger los nacidos en 1965. Además, la teleco aprobó un plan de bajas voluntarias para directivos y empleados de la corporación.

Con respecto a los negocios, Pallete ha seguido impulsando el avance de Telefónica en la televisión de pago y la fibra. La operadora, que anunció su plan para llegar a 25 millones de hogares en 2025, cerró recientemente un histórico acuerdo mayorista con Vodafone, abriendo su red al grupo británico. En el ámbito de los contenidos, la teleco tiene planes para destinar más de 70 millones de euros anuales a la producción de series. Solo La Peste, que se emitirá a final de año, absorberá una inversión de 10 millones.

Entre los retos pendientes para los próximos tiempos figuran los cambios en las legislaciones en Chile y Argentina, la recapitalización de la filial colombiana (participada junto con el Gobierno), el reposicionamiento en México así como la posible entrada de O2 en operaciones corporativas. Y seguir demostrando que puede mantener el crecimiento. Pallete se mostró convencido.

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