Editorial

Presupuestos para el empleo

Si la prioridad de Mariano Rajoy es la creación de empleo, como ha venido dejando patente en el estreno de cada una de sus legislaturas, incluida la nonata, los Presupuestos que el Gobierno ha elaborado para 2017 deben ser coherentes con ello. Trabajar con la hipótesis de que la tasa de desempleo bajará del 17% tiene sentido porque es un objetivo realizable. Otra cosa es que peque de falta de ambición. Con un crecimiento del 2,5%, como calculan las cuentas públicas para este año, que según algunos expertos también se queda corta, la economía española estará en condiciones, salvo sorpresas indeseadas, de presentar a fin de año mejores datos en mercado laboral. Pero conviene no errar el tiro. Es comprensible el guiño de la importante oferta de empleo público, con 67.000 plazas nuevas y, en el plazo de tres años, la conversión en fijos de hasta 250.000 interinos. Cierto que es de justicia –y que además se haga con urgencia en áreas como educación– la reposición de funcionarios tras los recortes, así como la meta de reducir la interinidad del 25% al 8%. Sin embargo, la solución a la lacra del paro está en el sector privado. Solo creando un marco facilitador, no restrictivo y que respete reformas que ya han demostrado su eficacia acertará el Gobierno con sus cuentas y se reforzará el crecimiento. Es la forma más segura de volver a cumplir con el –ambicioso este año– objetivo de déficit.

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