Morosidad

Berlín se niega a crear un ‘banco malo’ europeo para zanjar la crisis

La EBA quiere que la banca se descargue de 250.000 millones en préstamos dudosos

Bruselas considera que la morosidad acumulada lastra todavía el crecimiento

La canciller alemana, Angela Merkel.
La canciller alemana, Angela Merkel. EFE

Alemania vuelve a decir no, como tantas veces desde que estalló la crisis financiera en 2008. Berlín tiene previsto rechazar la creación de un "banco malo" europeo durante la reunión que los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), entre ellos, Luis de Guindos, celebrarán esta semana (7 y 8 de abril) en Malta.

Los ministros se reúnen con el gigantesco problema de la morosidad bancaria sobre la mesa. La larga crisis financiera ha acumulado más de un billón de euros en préstamos dudosos en los balances de la banca europea, según el documento que un grupo de expertos nacionales y comunitarios, encabezado por Corso Bavagnolo, ha elaborado a petición del Ecofin.

Malta, país que preside la UE durante este semestre, planteará a los ministros la posibilidad de introducir incentivos para que los bancos aceleren la limpieza de sus balances. Y entre las medidas contempladas, según el cuestionario que la presidencia maltesa ha trasladado a los ministros, figura la creación de compañías transfronterizas de gestión de activos, término técnico para el banco malo europeo.

Las fuentes consultadas aseguran, sin embargo, que la iniciativa ya cuenta con el rechazo de Berlín, a pesar de que la mayoría de las instituciones europeas y muchos países de la zona euro consideran peligroso no resolver de manera definitiva el problema de la morosidad.

"Jugar a la política económica desde la moral prusiana debe ser muy divertido, pero es mejor abordar los problemas con pragmatismo", lamenta una fuente del sector el obstruccionismo alemán.

 

El documento del grupo Bavagnolo, que llega por primera vez al Ecofin, considera imprescindible adoptar "un esfuerzo resolutivo" para resolver el problema de la morosidad y evitar que siga "frenando el crecimiento".

El grupo advierte a los ministros de que la losa de los préstamos dudosos provoca daños colaterales, como bloquear parte del capital bancario en provisiones, limitar la financiación de la actividad económica e, incluso, canalizar el poco crédito disponible hacia empresas "zombis" a las que se mantiene artificialmente en pie con el único objeto de retrasar el inevitable reconocimiento de las pérdidas.

La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha propuesto zanjar ese problema de una vez por todas con la creación de un banco malo europeo, en el que las entidades financieras podrían descargar hasta 250.000 millones de euros en préstamos dudosos.

La EBA ha intentado esquivar el previsible veto alemán con una propuesta que excluía la mutualización de las potenciales pérdidas del banco malo europeo, que siempre serían asumidas por el país de origen del activo fallido. Pero aun así, el plan resulta inaceptable para el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que asistirá a la reunión de Malta dispuesto a dinamitar la iniciativa.

Problema italiano, solución europea

Berlín se resiste a un plan que parece diseñado, sobre todo, para resolver el tremendo problema de Italia, cuya banca acumula una morosidad de más de 300.000 millones de euros o el 16,4% de sus préstamos (frente al 5,96% de España). “Se trata, básicamente, de buscar una solución italiana y ponerle bandera europea”, reconoce una fuente bancaria. España, sin embargo, se muestra muy interesada, por temor, sobre todo, al posible contagio si se produce una hecatombe en Italia.

El plan cuenta ya con el apoyo del Banco Central Europeo, partidario de crear una compañía de gestión de activos (como se conoce técnicamente al banco malo) con la idea, sobre todo, de atraer capital privado. Fuentes del sector bancario también secundan la propuesta y creen que podría ayudar a desarrollar en Europa fondos de inversión especializados en la compra de carteras fallidas.

"En España, el principio del final de la crisis fue cuando aparecieron los inversores estadounidense y empezaron a comprar activos tóxicos", recuerda un ejecutivo del sector. "¿Por qué no puede haber inversores europeos en ese tramo de mercado?", se pregunta la misma fuente.

La presidencia maltesa, en su documento para el Ecofin, plantea la posibilidad de impulsar las titulizaciones de préstamos fallidos para desarrollar el mercado secundario de esos activos, bloqueado ahora por la falta de transparencia y por la ausencia de una masa crítica a nivel europeo.

Pero fuentes europeas advierten que ese impulso debería hacerse respetando escrupulosamente las normas sobre ayudas de estado y la directiva deresolución bancaria, lo que limitaría mucho las opciones para un estímulo desde el sector público.

Una losa de un billón de euros

  • La banca europea acumula 1,09 billones de euros en préstamos dudosos o fallidos, una cifra equivalente al 7,6% del PIB de la UE, según los datos del informe elaborado para el Ecofin por un grupo de expertos nacionales y comunitarios. u El sector ha provisionado el 40% de esos préstamos, lo que deja, según el informe, un lastre neto de 600.000 millones de euros. El 90% de los préstamos fallidos se acumulan en 10 países de la UE.
  • La Comisión Europea, en su último informe trimestral sobre la situación económica de la zona euro, señala que los ratios de morosidad parecen haber tocado techo en Europa entre 2012 y 2013. Pero con un 5,5% sigue siendo más del doble que antes de la crisis (2%). Y se mantiene por encima del 10% en Italia, Grecia, Portugal, Irlanda, Eslovenia, Chipre, Malta, Rumanía, Bulgaria, y Croacia.
  • Los países con alta morosidad, advierte el informe de la Comisión, suelen acusar también un crecimiento de PIB por debajo de la media. Y el documento añade que la morosidad puede causa un importante daño macroeconómico si crece muy rápido aunque no alcance cifras récord.
  • El contagio transfronterizo es otro riesgo. Y la CE apunta a la exposición de la banca de Alemania en Italia, pero también a las consecuencias para Austria por la presencia de bancos italianos.
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