Editorial

Seat encara el futuro a otro nivel

Ebitda y beneficio neto en positivo por primera vez en diez años, bonus por resultados para 13.000 empleados, volumen de negocio en cotas no vistas hasta ahora... Si a estos números se les añade un nuevo todocamino diseñado en Martorell y que se fabricará en Alemania un año antes de lo previsto, hermano mayor de otro modelo, el Ateca, que lleva con éxito menos de un año en el mercado. Y se les suman el nuevo Ibiza, y el lanzamiento del Arona –producidos en la planta catalana– además del renovado León, Seat conforma para el futuro la que probablemente sea su mayor ofensiva de mercado en los 30 años que cumple en manos del Grupo Volkswagen. Todo ello dibuja una nueva Seat, con un mix más alto, que además ha incrementado la producción un 50% desde 2009 hasta trabajar al 90% de capacidad en su planta barcelonesa. La compañía aleja fantasmas y encara un salto que quiere despejar dudas: “Seat ha pasado de una fase de recuperación a una de consolidación, y ahora se está preparando para el desarrollo y crecimiento”, en palabras de su presidente, Luca de Meo. ¿Objetivo? “Llevar la marca a otro nivel”. Pero para ello era necesaria una apuesta clara de la matriz. Un caso, extrapolable al resto del sector, y que refrenda la eficiencia que ven en España las multinacionales automovilísticas.

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