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Macron aprueba el primer examen

El candidato a la presidencia francesa ganó el debate del lunes, pero su reto más difícil serán las legislativas

François Fillon, Emmanuel Macron, Jean-Luc Mélenchon, Marine Le Pen y Benoît Hamon, en el debate del lunes.
François Fillon, Emmanuel Macron, Jean-Luc Mélenchon, Marine Le Pen y Benoît Hamon, en el debate del lunes.

Emmanuel Macron ha pasado el primero de tres importantes tests. El lunes obtuvo un resultado relativamente bueno en su primer debate televisivo contra el resto de principales aspirantes a la presidencia francesa. Los próximos desafíos del candidato centrista e independiente serán más difíciles.

Era el que más tenía que perder en el debate. Es el favorito: las encuestas sugieren que se enfrentará y superará a la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, en la segunda vuelta. Eso convertía a Macron en el blanco obvio. Otro riesgo era que el exbanquero tiene relativamente poca experiencia política y podría haber fracasado en un enfrentamiento en directo con rivales más experimentados. Los mercados financieros, que son alérgicos a la retórica antieuro de Le Pen, respiraron aliviados cuando una encuesta urgente mostró que Macron fue el más convincente. Ayer, el euro subió y la brecha entre el bono francés y el alemán se redujo.

Tiene relativamente poca experiencia política y podría haber fracasado ante contendientes más veteranos

Hay mucho tiempo hasta el 23 de abril, fecha de la primera vuelta, para que las encuestas cambien. Y si Macron gana la presidencia el 7 de mayo, se enfrentará al mayor desafío de todos: cumplir con sus promesas. Es poco probable que su partido, el reformista En Marche!, gane en las elecciones legislativas de junio suficientes escaños para formar gobierno. La capacidad de Macron para recortar gastos, reducir los empleos públicos y promulgar reformas económicas estará por lo tanto a merced del partido que obtenga la mayoría.

La ambivalencia de los principales partidos complica aún más las cosas. El ex primer ministro socialista Manuel Valls tuvo que reformar la legislación laboral obligado por la rebelión de su propio partido. Y los más reformistas de Los Republicanos, el partido del centroderecha, pueden ser reacios a ayudar a un presidente con un tinte político diferente. La esperanza para Macron es que las fisuras de los dos principales partidos se transformen en divisiones abiertas, y le permitan formar un gobierno reformista estable. La alternativa es que consiga el puesto más importante, y descubra que no puede conseguir nada.

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