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El AVE espera con su mayor cuota al nuevo Puente Aéreo de IAG

El tren cierra su año récord doblando en usuarios al avión en la península

La bajada de precios de 2013 y la apertura de nuevas líneas de alta velocidad han sido decisivas para que Renfe consolide una clara brecha a su favor, en números de pasajeros, respecto a las distintas aerolíneas que operan vuelos domésticos en España. El operador público cerró el pasado ejercicio fijando un nuevo techo de 30,2 millones de usuarios de los servicios de AVE (20,4 millones) y trenes de larga distancia, por los 13,8 millones que optaron por el avión para sus desplazamientos peninsulares.

Las cifra se nivelan e incluso son favorables para las aerolíneas si se incluyen los viajes a las islas, subiendo el número de pasajeros hasta los 33,5 millones el pasado ejercicio. Este último dato es el que ofrece el INE en su estadística de transporte de viajeros, desdibujando el verdadero escenario en el que compiten ambos modos de transporte. Y es que el tráfico a las islas, y entre ellas, suma casi 20 millones de pasajeros a favor del transporte aéreo.

Los servicios de larga distancia en autobús, por su parte, reúnen 16,1 millones de clientes entre continuas quejas por la guerra de precios iniciada por Renfe durante la etapa de Ana Pastor en Fomento.

Ruta deficitaria

El servicio del Puente Aéreo se había convertido en 2013, cuando arranca la reconversión de Iberia, en la ruta más deficitaria de la compañía. Su presidente, Luis Gallego, ha reconocido que los acuerdos laborales la han devuelto a terrenos de rentabilidad.

Más Puente Aéreo

En este escenario de dominio de Renfe, en lo que toca al territorio de influencia del tren, IAG ha redoblado su apuesta por el corredor estratégico Madrid-Barcelona. Tal y como fue desvelado el pasado mes de febrero, el holding de aerolíneas va a reforzar el popular servicio del Puente Aéreo de Iberia sumando el apoyo de Vueling.

Entre las dos, el número de operaciones pasará a partir del 1 de julio de 16 a 26 frecuencias diarias. La colaboración responde a una joint business, en la que las dos aerolíneas comparten ingresos para colocar vuelos cada 15 minutos en hora punta.

Todo un desafío a Renfe cuando el AVE ha disfrutado durante 2016 de su mayor cuota de mercado en el citado corredor frente al avión, superior al 64% el pasado verano y del 62,9% al cierre del ejercicio. El avión, por su parte, concluyó 2016 con una cuota del 37,1% para viajes entre Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat, con claro predominio de Iberia y su Puente Aéreo en la ruta.

Y la distancia entre ambos modos se hace más acusada en el arranque de 2017, con una cuota al concluir febrero que sube para el tren al 63,6% y que baja en el caso del transporte aéreo al 36,4%.

Con la entrada de nuevo equipo en el Ministerio de Fomento, así como en la propia Renfe, la intención de esta última es mantener una política tarifaria que incremente el grado de ocupación de los servicios comerciales de larga distancia.

En la dirección de IAG y de sus aerolíneas españolas ven lógico, tal y como sucede en otros países, que el transporte ferroviario se imponga al avión en distancias inferiores a 600 kilómetros. Pero a su juicio las diferencias deberían ser menores a los casi 26 puntos porcentuales actuales en el pasillo Madrid-Barcelona. En IAG se han marcado como aceptable una distancia de cinco puntos (10 puntos porcentuales) respecto al equilibrio y no los actuales 13 puntos.

Vuelco total en menos de diez años

La ruta Madrid-Barcelona tiene un peso del 16,8% medido en viajeros para la actividad de vuelos peninsulares, con 2,32 millones de usuarios en 2016. Y representa un 12,7% de los traslados de larga distancia en tren, con 3,84 millones de pasajeros en el mismo periodo.

En el arranque de 2008, cuando el AVE que viajaba de Madrid a Zaragoza llega a Barcelona, volaban casi cinco millones de personas al año entre la capital española y la Ciudad Condal, mientras unos 750.000 usuarios se desplazaban en tren entre ambos puntos. Aerolíneas como Iberia y Spanair se repartían un jugoso mercado, del que la segunda desapareció en 2012 con su disolución y en el que la irrupción del AVE ha ido robando cuota al Puente Aéreo de Iberia.

Precios para ir temprano y volver tarde

Una selección de billetes a las 18,30 horas de ayer muestra las diferencias entre en el avión y el AVE para viajar temprano a Barcelona y volver tarde a Madrid.

Un billete de avión a las 6,45 horas costaba 161 euros de partida. La vuelta desde Barcelona era a las 21,00 por 130 euros. El trayecto se cubre en una hora y 15 minutos.

En AVE se podía viajar solo en Preferente y por 143 euros a las 6,10 horas. La vuelta, a las 21,15 en Turista, costaba 85,10 horas. El viaje se lleva dos horas y media.

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