Editorial

El objetivo son las cuentas de 2018

El Gobierno tiene intención de aprobar los Presupuestos de 2017 a finales de este mes y lograr el respaldo del Parlamento para dotar de todos los avales políticos a unas cuentas que deben llevar el déficit fiscal hasta el 3,1% del PIB, al borde mismo de abandonar la vigilancia por déficit excesivo. Pero no parece que en la intención le acompañen los grupos políticos que aprobaron la investidura de Rajoy. Aun contando con el respaldo de Ciudadanos y Coalición Canaria, precisaría también de los votos del PNV (en plena negociación) y determinado número de sufragios socialistas para poder rechazar las enmiendas a la totalidad. En todo caso, para el Gobierno no parece una cuestión capital, pues cree que con el techo de gasto cerrado las cuentas son más fáciles de controlar que en una negociación en la que necesariamente tendría que hacer concesiones.

La encrucijada en la que se encuentra el PSOE dificulta un nuevo pacto con el PP, cuando en tal cuestión se está centrando el debate interno previo a la elección del secretario general. Estas dos circunstancias (crisis del PSOE y control fiscal con prórroga) aconsejan trabajar ya en el Presupuesto de 2018, imprescindible para evitar elecciones generales. Y tal presupuesto debe ser circundado por un pacto sobre el futuro de las pensiones y un nuevo sistema de financiación regional.

 

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