Editorial

Las fusiones y compras agitan el mercado

La efervescencia de los mercados bursátiles anticipan una intensificación de las operaciones corporativas en los próximos trimestres

Las fusiones y compras agitan el mercado

En los dos primeros meses del año, en el mundo se han registrado operaciones de fusión y compras de compañías por valor de 1,1 billones de euros, y la efervescencia de los mercados bursátiles anticipan una intensificación de las operaciones corporativas en los próximos trimestres, un acontecimiento que en condiciones normales solo genera ganadores. Lo que para las empresas son buenas oportunidades para mejorar sus posiciones en el mercado, para el inversor particular es inmejorable ocasión para revalorizar sus apuestas. Todo el periodo de crisis de los últimos años ha sido excelente momento para que los halcones de los mercados ampliasen su liderazgo adquiriendo a sus competidores, dado que las cargas financieras en las que algunas empresas se habían aventurado las había convertido en presas débiles y fáciles para los compradores. Pero el actual tampoco es malo: el precio del dinero para financiar operaciones sigue siendo barato aunque amenaza con elevarse; hay mucha liquidez en las cajas de las grandes compañías tras unos años de sólida recuperación en todo el mundo, y las presas a adquirir tienen los balances mucho más saneados que en el pasado.

Las grandes compañías llevan años estudiando operaciones de compra con la banca de inversión y los grandes fondos de inversión han analizado al detalle la fisonomía del mercado para tomar posiciones antes de que se desate la guerra de compras; pero los inversores particulares tienen menos herramientas para olfatear los vientos que anticipan una fusión o una compra entre compañías. Empresas ágiles en sus procedimientos, con penetración creciente en mercados en los que los márgenes sean elevados, y que hayan superado un proceso crítico en los últimos años son las favoritas para sus competidores de mayor tamaño y consolidados. Candidatos a comprar y a ser adquiridos hay en todas las actividades, y haylas en los mercados locales, en los continentales y en los globales, dado que, con muy pocas excepciones, las restricciones a los movimientos del capital y la toma de control de empresas han desaparecido.

En el mercado global, el tránsito lógico del flujo del dinero es desde EE UU hacia Europa y Reino Unido, donde la depreciación de sus divisas ha fortalecido al dólar y hace más baratas las operaciones, además de contar las corporaciones americanas con un ciclo económico de crecimiento avanzado que ha cebado de liquidez sus cajas. Acontecimientos como el brexit, que puede suponer cierta barrera al desarrollo de las empresas ubicadas en Reino Unido por el simple hecho de que abandonan el espacio común del mercado europeo, o las restricciones al libre comercio impulsadas por EE UU, que cierre vías de ventas y compras a determinados sectores, pueden ser compensadas por al abaratamiento de las compañías objeto de compra. No obstante, las grandes compañías multinacionales consideran que las restricciones proteccionistas serán cuasi anecdóticas, puesto que la globalización económica y financiera no admite freno posible. En el mercado mundial, los movimientos más voluminosos se han concentrado hasta ahora en empresas de gran consumo y entre farmacéuticas, y en el local, los especialistas apuntan a movimientos probables en banca y seguros, así como en la actividad inmobiliaria, donde han aflorado aventuras empresariales (socimi) en los últimos años que culminarán inevitablemente con concentraciones.

La Bolsa ofrece también con la vigorosa revalorización de las últimas semanas oportunidades de compra en las nuevas cotizadas, que retomarán la búsqueda de recursos financieros en los próximos meses. Empresas que han estado esperando a que el mercado se sacudiese su languideciente movimiento lateral, y que ahora llaman a las puertas de los inversores. La primera que saldrá al parqué será Prosegur Cash, aunque utilizará la fórmula de la inversión institucional en el primario, y a renglón seguido un buen ramillete de compañías buscarán el favor de los inversores. No todas son iguales, no todas son buenas opciones. Conviene buscar el asesoramiento profesional, apostar dinero no necesario para el medio plazo, y decidirse por negocios fáciles de entender y con presencia reconocida en sus mercados. Y pensar que muchas veces hay mejores opciones entre las compañías que ya cotizan que las que quieren hacerlo, incluso sus propios competidores.

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