Editorial

Una ecuación de éxito para el motor

La compra de Opel por PSA constituye una muestra de que la industria automovilística europea recupera músculo y salud tras la crisis

Carlos Tavares, CEO de PSA y Mary Barra, presidenta de GM.
Carlos Tavares, CEO de PSA y Mary Barra, presidenta de GM.

La confirmación oficial de la operación de compra de Opel –división europea de General Motors (GM)– por PSA Peugeot Citröen creará la segunda compañía automovilística europea por número de ventas, superada solo por Volkswagen. Un gigante que acaparará el 17% de cuota de mercado, con 16 fábricas y 40.000 empleados y que pasará de ocupar la undécima posición mundial a situarse en la novena. La operación, que culmina una negociación que ha durado algo menos de un mes, hará que PSA desembolse 2.200 millones de euros por las tres empresas que integran la división europea de GM: Opel y Vauxhall, que funciona en Reino Unido, y la financiera del grupo.

La integración anunciada ayer tiene una gran relevancia para distintos países europeos, también para España, donde PSA se convertirá en el grupo más fuerte del mercado con tres fábricas de producción. Mientras Opel aportará la planta de Figueruelas –con 5.500 empleados y tres vehículos adjudicados– PSA mantendrá la factoría de Vigo, la mayor de España en producción, y la de Madrid. Las tres plantas que forman la división ibérica de la automovilística francesa (Vigo, Madrid y Mangualde, en Portugal) produjeron el año pasado más de medio millón de vehículos y emplean en total a 8.000 personas.

Precisamente es el mantenimiento del empleo una de la grandes incógnitas que plantea a priori la operación, dado que PSA duplicará prácticamente su capacidad de producción en Europa, lo que podría justificar ajustes y cierres de fábricas. La francesa, sin embargo, aseguraba ayer su intención de mantener los puestos de trabajo en sus factorías europeas y confirmaba también que respetará los compromisos de Opel en España con los sindicatos, que incluyen una factura de 9.000 millones de euros en pensiones.

La operación de compra de Opel constituye una muestra de que la industria europea del motor recupera músculo y salud tras los duros años de la crisis. Así ha sucedido con PSA, que ha conseguido remontar pérdidas millonarias en 2012 y que prevé rentabilizar la integración de Opel en 2020. La fórmula para llevarlo a cabo pasa por el ajuste de costes, la calidad y la competitividad. Palabras como eficacia, eficiencia, formación y rentabilidad –ligadas al empleo– estuvieron ayer muy presentes en el discurso de la automovilística francesa. Se trata de una fórmula bien conocida por la industria española del motor, que ha realizado un ejercicio de austeridad y posicionamiento de futuro que constituye un ejemplo para otros sectores. Más allá de las promesas corporativas, la seguridad del empleo de PSA-Opel en España depende de seguir manteniendo esa estrategia.

 

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