Editorial

Una economía con el motor en marcha

España tiene el reto de transformar su modelo productivo y consolidar un crecimiento equilibrado y sostenido

Luis de Guindos, ministro de Economía.
Luis de Guindos, ministro de Economía.

La economía española ha cerrado 2016 con las velas desplegadas. El ejercicio terminó con un crecimiento del 3,2% del PIB, según los datos confirmados ayer por el INE, un ritmo que no se alcanzaba desde 2007, antes del estallido de la crisis. El principal motor de esta aceleración ha sido la recuperación del consumo de las familias, que acumula ya seis trimestres encadenados creciendo por encima del 3% y que en 2016 alcanzó un volumen equivalente al 57% del PIB. Las razones que explican esta potente repunte del gasto de los hogares son varias. Por un lado, la mejora en el empleo, con una tasa de paro que ha pasado del 23,7% al 18,6% en los dos ejercicios en los que el PIB ha crecido por encima del 3%. Por otra, la mayor disponibilidad de dinero en los bolsillos de los contribuyentes como consecuencia de la reforma fiscal aprobada por el Gobierno en 2015. A ello hay que sumar la rebaja en los precios, que ha ejercido de potente incentivo para aumentar el gasto. En los tres últimos años, la inflación media registró tasas negativas, una circunstancia que ha mejorado la capacidad de consumo de los hogares. También la industria ha tenido un buen comportamiento durante el año pasado. El sector cerró 2016 con un valor equivalente al 20% del PIB, una cifra que no se alcanzaba desde 2011. Un vistazo en detalle revela, por ejemplo, que la inversión en el sector de la construcción –un mercado literalmente devastado durante los años de la crisis– acumula ya cuatro años de crecimiento y ha alcanzado la mitad de lo que movía en 2008.

Más allá de esas señales de fortalecimiento, el cuadro de indicadores de la economía española durante el ejercicio pasado muestra una novedad en el comportamiento de la demanda interna y la externa, que en 2016 alcanzaron una posición de equilibrio. Mientras durante los años de la crisis las exportaciones ejercieron de sostén de una economía en la que la demanda interna se hallaba bajo mínimos, en los últimos ejercicios la recuperación de las importaciones se ha hecho sentir en la demanda externa. El equilibrio entre ambas, logrado en 2016, no se registraba desde el año 2000, ejercicio en el que comienza la serie histórica del INE.

Los buenos datos del empleo apuntan a que la economía española volverá a crecer este año por encima de las previsiones y, de mantenerse la tendencia, muy probablemente alcance el 3% real. Lograr ese objetivo exige seguir apostando por la moderación tanto en precios como en costes, de forma que la competitividad de las empresas españolas continúe creciendo y propicie una mayor creación de empleo. En un entorno plagado de incertidumbres geopolíticas, la principal tarea del Gobierno es seguir flexibilizando y fortaleciendo una economía que tiene ante sí el reto de transformar su modelo productivo y consolidar un crecimiento equilibrado y sostenido.

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