Proceso de reestructuración

El megaproyecto de Abengoa en México pone en riesgo la salvación del grupo

Los ‘hedge funds’ fijan septiembre como límite para solucionar los problemas en el país

Abengoa
Vista de la planta solar de ABENGOA en Sanlúcar La Mayor (Sevilla). EFE

La salida a flote de Abengoa continúa dando pasos, pero aún quedan muchos hitos por resolver. El martes, logró el visto bueno de dueños de más de la mitad de sus acreedores financieros, con deuda por unos 8.600 millones de euros, para evitar que el concurso de acreedores de su filial mexicana diera al traste con todo el proceso de reestructuración del grupo.

Dejar totalmente limpios los asuntos en México era, hasta anteayer, una condición suspensiva del acuerdo de reestructuración. La entrada en concurso de su filial en el país, Abemex, el pasado diciembre hizo descarrilar el calendario, que ponía como fecha final el pasado 28 de febrero. Ahora, con la bula de sus acreedores, uno de los interrogantes está en el megaproyecto de cogeneración en México, denominado A3T, y que todavía no ha sido finalizado. Esta instalación está valorada entre 700 y 900 millones de euros y su conclusión estaba prevista para el tercer trimestre de este año.

La compañía tendrá en los próximos días los 1.139 millones de euros de liquidez prometidos en agosto del año pasado, pero 212 millones estarán bloqueados en una cuenta bancaria. Esa liquidez no disponible será necesaria para terminar de concluir la planta mexicana, “una pieza clave del plan de reestructuración”, según reconoce la propia compañía en una nota.

La planta, de 220 megavatios, garantiza el primer tramo del dinero necesario para la reestructuración, de 945 millones, que aportan los hedge funds. También quedan en prenda las acciones de Atlantica Yield propiedad del grupo, un 41,5%. Este porcentaje, por su parte, está pignorado como aval de las líneas de liquidez que recibió entre 2015 y 2016.

Fuentes conocedoras de la situación del grupo de ingeniería apuntan que la fecha límite para poner orden en todos los asuntos mexicanos expira el próximo 30 de septiembre. Hay varias opciones para que Abengoa pueda disponer de la liquidez ahora retenida, pero uno es, con diferencia, el mejor para la compañía. Este implica que haya logrado un acuerdo con más del 60% de los acreedores de Abemex y que el proyecto A3T haya recibido todos los parabienes de las autoridades del país. Una vez conseguidos estos dos puntos y siempre que durante ocho días seguidos la acción de Yield se sitúe en 18 dólares o por encima –ahora cotiza a 21,5 dólares–,Abengoa recibirá 50 millones de euros. El dinero restante llegarán si la participación en Atlantica se vende por al menos 845 millones de euros o si el concurso de Abemex finaliza sin daños en la estructura de A3T. Esta última condición es, a día de hoy, la más probable.

En el segundo escenario Abengoa recibirá 50 millones siempre que las acciones de Atlantica se vendan por entre 690 y 845 millones. También tendría que llegar a un acuerdo con los acreedores de Abemex. Que pueda recibir los millones restantes queda a expensas de que Abengoa y KPMG elaboren en un máximo de 15 días un nuevo plan para obtener liquidez. Este deberá ser aprobado por los hedge funds –Abrams, Baupost Group, Canyon, Centerbridge, D. E. Shaw, Elliott, Hayfin Capital, KKR Credit, Oaktree y Värde– y por el propio grupo.

La tercera opción es la más desesperada. Recibiría 125 millones de euros de la cuenta bloqueada –el resto no llegaría a quedar liberado– si Atlantica se vende por más de 845 millones de euros y si no es capaz de llegar a un acuerdo, pero consigue sacar adelante A3T.

Así, Abengoa ha dejado semiactivada la venta de su participación en Atlantica Yield, valorada a precios actuales en unos 840 millones de euros. En cualquier casos, no ha concretado plazos y tanto la cotizada como A3T se venderán a más tardar a finales de 2020. Si vende Yield ahora es porque se ve obligada.

Pérdidas de casi 9.000 millones en dos años

Entre 2015 y 2016 Abengoa se ha anotado unas pérdidas de 8.971 millones de euros. El grupo de ingeniería finalizó el año pasado con unos números rojos de 7.629 millones tras reducir sus ingresos un 58,6%, hasta los 1.510 millones, lastrados por la caída del 59% en la división de ingeniería y construcción, por “la fuerte limitación de recursos financieros”. El ebitda también fue negativo, 241,2 millones.

Deloitte, en su papel de auditor de la compañía, apunta a “la existencia de una incertidumbre significativa sobre la capacidad del grupo para continuar con sus operaciones” dado que su viabilidad depende del plan de reestructuración, así como de “las eventuales decisiones futuras que los gestores del grupo puedan tomar sobre su patrimonio”.

La compañía presenta un patrimonio neto negativo de 6.780 millones a cierre de 2016, frente los 452 de año antes.

Según el acuerdo de reestructuración alcanzado con sus acreedores, Abengoa tiene de plazo hasta 2023 para la devolución de la deuda financiera preexistente a sus acreedores. Fecha hasta la que la empresa no espera dar dividendo. El grupo de ingeniería reconoce que la prohibición de reparto de dividendo se aplica también a los dos vehículos que creó para proteger sus activos más relevantes.

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