La salud financiera de la entidades afectada

¿Cuáles son los costes del mal funcionamiento del sector financiero?

coste bancario

Recientemente la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha hecho público un informe sobre sus “clientes misteriosos” enviados a las oficinas bancarias para constatar de forma directa si el personal comercial hace bien su trabajo (ver documento). Uno tendría la esperanza que tras una devastadora crisis cuya génesis se debe en gran parte al mal funcionamiento del sistema financiero mundial en general y del español en particular, los bancos hubieran aprendido la lección y la formación y pautas de conducta de sus empleados hubieran cambiado, en aras a una mayor profesionalización y mejor servicio al cliente. Tanto la experiencia que nos da las miles de consultas del foro de ahorro de nuestro portal iAhorro.com como informes del estilo “mistery shopping” evidencian que las cosas no han mejorado en demasía.

Tras 450 visitas a sucursales bancarias simulando ser potenciales clientes, la CNMV comprueba que se siguen dando recomendaciones de compra de productos financieros como si realmente se estuviera asesorando al cliente, entrega de documentación insuficiente en cuestión de fondos de inversión o incumplimiento de la obligación del banco de transmitir la información de forma imparcial, clara y no engañosa. En otras palabras, el valor añadido para los clientes de acudir a una oficina sigue cayendo en picado.

  • Cuantiosos costes económicos y reputacionales

La banca ya ha asumido cuantiosos costes por la mala comercialización de sus productos, sean hipotecas con cláusula suelo o IRPH abusivos, préstamos multidivisa, participaciones preferentes o bonos obligatoriamente convertibles en acciones, costes que no han resarcido de forma voluntaria a sus clientes, en la gran mayoría de casos, sino tras una demanda judicial perdida. Solo en concepto de preferentes, bonos convertibles y obligaciones subordinadas y cuotas participativas colocaron entre el año 2008 y 2012 nada menos que 24.895 millones de euros.

Además de los costes ya pagados, si bien más de 60.000 millones de agujero de las cajas fueron sufragados por el sector público, hay otros costes ocultos de muy difícil cuantificación: el coste reputacional de todo el sector. Que los consumidores desconfíen de los bancos, cuando hace no muchos años eran los confidentes del ahorro, allana el campo a la entrada de nuevos competidores, sean alternativas tecnofinancieras que colaboran con los bancos, sean empresas tecnológicas que compiten directamente con su negocio. ¿Falta mucho para que un Amazon o un Google Bank se decidan a dar el salto?

Finalmente, hay una serie de facturas en los cajones que pueden acabar impactando en la salud financiera de las entidades financieras; así los gastos de la constitución de hipotecas indebidamente cargados en las espaldas de los hipotecados supone un riesgo latente de 20.200 millones de euros. Las más de un millón de hipotecas referenciadas al cuestionado IRPH podrían suponer un golpe cercano a los 16.000 millones de euros (cálculos propios de iAhorro.com). Otros 4.700 millones por cláusula suelo abusivas revolotean al agotado sector.

Decenas de miles de millones de euros que penden de un hilo, judicial.

Demasiado dinero para que ahora la CNMV descubra que poco ha cambiado en la forma de trabajar de las sucursales bancarias.

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