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Trump, en 1º de Relaciones Exteriores

El aumento del 9,2% del gasto militar podría recortarse de la diplomacia, lo cual haría la guerra más probable

Jim Mattis, secretario de Defensa de EE UU, en una reunión reciente de la OTAN.
Jim Mattis, secretario de Defensa de EE UU, en una reunión reciente de la OTAN.

Donald Trump va a envolver los problemas presupuestarios de EE UU en una bandera de 51.000 millones de euros. Esa es la cantidad extra que el presidente quiere dar al Pentágono. El patrioterismo que lo mueve puede tener costes mayores por muchas vías.

Gran parte del dinero provendría de otros departamentos, como el de Estado, que podría sufrir un recorte del 30% en los 47.000 millones de euros al año que usa para diplomacia, ayuda externa y otras iniciativas. Los 7.500 millones de la Agencia de Protección Ambiental son otro blanco fácil.

El plan va contra el mensaje de reducir la hinchada burocracia, donde no hay objetivo más obvio que el mundo militar

Eso debería agradar a los ardientes partidarios de Trump. También podría convencer a algunos congresistas, que tienen la última palabra sobre el presupuesto total, de 3,4 billones de euros. A algunos podría no gustarles quitar dinero de la diplomacia, pero apreciarían los nuevos empleos y el beneficio político potencial de garantizar para su Estado o distrito parte de la subida prevista del 9,2% en el gasto militar.

En cierto modo, el plan va contra el propio mensaje de Trump, que se autosituó como el único capaz de reducir la hinchada burocracia, y en eso no hay objetivo más obvio que el mundo militar, que representa más de la mitad del gasto discrecional del Gobierno federal. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno tiene a la agencia militar en su lista de alto riesgo desde hace 22 años, por la gestión financiera y otras deficiencias. Un informe interno, escondido por el Pentágono pero examinado por el Washington Post, determinó que el departamento podría ahorrar 118.000 millones de euros en cinco años mejorando sus procedimientos. En lugar de ese enfoque, Trump ha decidido tirar más dinero en la agencia.

La decisión podría tener consecuencias desagradables. En primer lugar, un grupo de legisladores republicanos, entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, se ha centrado dogmáticamente en recortar el gasto, por lo que podría producir un choque dentro del partido. En segundo, los Gobiernos que incrementan el gasto militar tienden a buscar razones para usarlo. Por último, debilitar la influencia diplomática puede hacer que la guerra, con todos los costes financieros y de otro tipo que lleva asociados, sea más probable.

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