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La estadística alternativa de Trump

Retorcer los datos de exportación de EE UU puede causar desconfianza inversora

Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca.
Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca.

Donald Trump tiene una relación, digamos, relajada con las estadísticas. El presidente de EE UU ataca casi a diario a los hechos que no le convienen. Era cuestión de tiempo que fijara su atención en los económicos.

Su Administración está valorando cambiar la forma de calcular los déficit comerciales: Trump se ha quejado a menudo de que el país importa más de lo que exporta. Lo sorprendente es que la propuesta haría que el déficit comercial de EE UU pareciera más grande.

Con el nuevo sistema de cálculo, el déficit comercial de EE UU con México el año pasado sería de 111.000 millones de euros, casi el doble que la cifra oficial

Está en cuestión cómo clasificar bienes, como los automóviles, que se importan y luego se envían a otro lugar. Ahora cuentan como importaciones cuando llegan y como exportaciones cuando salen. La idea es excluirlos de los datos de exportación; así, el déficit comercial general de 2016 habría sido de 913.000 millones de euros, unos 213.000 millones más que la cifra oficial.

Es posible que el objetivo sea que los datos reflejen mejor las exportaciones que se producen en el país. Pero entonces parece impropio seguir contando como importaciones bienes que no se consumen internamente. Es más probable que quieran utilizar esas cifras exageradas para reforzar su defensa de las barreras comerciales. Según el nuevo enfoque, el déficit comercial de EE UU con Canadá el año pasado fue de 55.000 millones de euros, en lugar de 11.000 millones. El déficit con México habría sido de 111.000 millones, casi el doble que la cifra oficial.

Los políticos siempre han picoteado los datos a su gusto. Pero retorcerlos de esta manera aumentará los temores de que Trump esté socavando la fiabilidad de las estadísticas estadounidenses, lo cual erosionaría la confianza de los socios comerciales, los inversores en activos en dólares y los economistas.

Además, eleva las expectativas de los votantes de que Trump pueda reducir el déficit. La balanza comercial depende en gran medida de cuánto consumen los estadounidenses en comparación con el resto del mundo. Se necesitarán más que unos pocos aranceles, o estadísticas adulteradas, para cambiar esa situación de fondo.

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