Editorial

Nucleares seguras, útiles y eficientes

El debate sobre la energía nuclear es de los que suscitan pasiones. Justo lo que menos se necesita en esos casos. Ha bastado el dictamen técnico favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a la reapertura de la central de Garoña, desconectada de la red desde 2012, para que se disparen las opiniones a favor o en contra con un ardor poco común y no siempre la precisión deseable. Ahora corresponde al Ministerio de Energía decidir si autoriza a Nuclenor, la propietaria (Iberdrola y Endesa al 50%), para reconectar la planta. Tiene seis meses de plazo y prevé oír antes a todas las partes. Pero la disposición de las empresas, tras cinco años sin actividad, es desfavorable. Es la central más vieja del sistema (José Cabrera, Zorita, cesó su operación en 2006 y está en desmantelamiento) y más pequeña: 466 MW de potencia, menos de la mitad que cada uno de los otros siete reactores en activo en España. Sin embargo, y aunque la decisión del CSN se refiere solo a Garoña, los críticos con la energía nuclear advierten de que la decisión abre la puerta a prolongar la vida de las demás centrales. Frente a análisis arrebatados, lo mejor es un debate sereno, no ingenuo, centrado en el bien común y en aprovechar las nucleares con seguridad y eficiencia. Y que no excluya apriorísticamente la capacidad del parque ya instalado como base y garantía cuando fallan otras fuentes energéticas.

 

 

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