Discurso ante el Parlamento Europeo

Draghi carga contra Trump: “Lo último que hace falta ahora es rebajar la regulación”

El presidente del BCE afirma que no va a reaccionar “ante datos individuales ni alzas de la inflación de corta duración”

"No somos manipuladores de divisas, el BCE no interviene en el mercado desde 2011"

Los expertos creen que aunque la situación es tensa, aún es remediable

Draghi
REUTERS

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, expresó ayer por primera vez su preocupación por la desregulación financiera que está emprendiendo Donald Trump y defendió que Fráncfort no manipula divisas. La banca europea teme que las medidas de Estados Unidos desemboquen en una nueva burbuja del crédito que pueda salpicar a _Europa.

El presidente del BCE, Mario Draghi, hizo ayer una cerrada defensa de la regulación financiera ante el parlamento Europeo, durante su intervención con motivo del 25 aniversario del Tratado de Maastricht. Era su primera comparecencia tras los recientes movimientos en materia bancaria del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Draghi reacciona así a la polémica decisión tomada el viernes por el presidente estadounidense Donald Trump, que ordenó la paralización de la reforma financiera puesta en marcha por Obama, lo que en la práctica implica menos regulación y dar marcha atrás a decisiones adoptadas a nivel global tras la profunda crisis financiera de 2008, como era la petición de una mayor capitalización de la banca para hacer frente a posibles nuevas crisis.

Este reclamo de una mayor solvencia en el sector financiero se iba a plasmar en una serie de propuestas que se recogerían en la última fase de los acuerdos de Basilea III, también conocidos entre la banca como Basilea IV, aunque solo fuera un adelanto de esta. Pero tras la decisión de Trump de poner en revisión la ley Dodd-Frank, que promueve la estabilidad financiera en Estados Unidos a través de medidas que proporcionen transparencia y estabilidad en el sistema financiero, el cierre de Basilea III queda en suspenso. Inicialmente estaba previsto para diciembre y la última fecha prevista era enero.

El nuevo ejecutivo estadounidense ha solicitado además a la Fed, sobre la que está ejerciendo una fuerte presión política, que abandone los órganos de supervisión bancaria internacional creados tras el derrumbe de Lehman Brothers, como el FSB (Financial Stability Board) o el comité de Basilea (como adelantó CincoDías el pasado 3 de febrero).

“Lo último que necesitamos ahora es la relajación de la regulación”, ha defendido Draghi, que ha insistido también en la necesidad de unos estándares internacionales consistentes para las cámaras de compensación, claves para el sistema financiero y en las que se asegura la liquidación con garantías de las operaciones financieras. “La idea de repetir las condiciones que estaban en vigor antes de la crisis es algo muy preocupante”, ha señalado Draghi.

La banca europea, con excepciones como la alemana, teme que las medidas de relajación de los controles de las entidades financieras estadounidenses deriven en una nueva burbuja del crédito en este país y que pueda también explotar en Europa como ya sucedió hace nueve años. Este temor comienza a ser expuesto por algunas entidades al BCE, según explican algunas fuentes financieras. De cualquier forma, la situación, aunque tensa, es todavía remediable, explican otras fuentes.

El presidente del BCE también cargó ayer contra las acusaciones lanzadas por Trump hacia Alemania, a quien ha acusado de manipular el euro y debilitarlo en favor de sus exportaciones. “No somos manipuladores de divisas”, ha sentenciado, para recordar que el BCE no interviene en el mercado de divisas desde 2011, cuando de decidió una acción concertada en el marco del G7.

Draghi ha respondido así a las decisiones del nuevo gabinete estadounidense, para el que hace tan solo unas semanas pedía tiempo antes de entrar a valorar las declaraciones de Trump, que ya antes de su llegada a la Casa Blanca lanzó duros ataques contra la globalización y el euro.

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha enfriado además cualquier expectativa de rebajar los estímulos ante el reciente repunte de la inflación. En su discurso ante el Parlamento Europeo, ha insistido en que los datos de inflación subyacente aún no son sólidos y que la institución no va a reaccionar “ante datos individuales ni alzas de la inflación de corta duración”.

Además, frente a las voces que consideran que esta política acomodaticia prolongada está perjudicando la rentabilidad de los bancos, especialmente la de los alemanes, Draghi defendió que sus beneficios “han compensado los posibles inconvenientes”.

La recuperación económica que ha impulsado ha reducido las quiebras y por tanto mejorado la calidad de las carteras crediticias de los bancos y ayudado a “sostener las ganancias de los bancos en el último año”, argumentó.

Una competencia desleal

La banca del Viejo Continente, y sobre todo la española, es partidaria de cerrar Basilea III para reforzar los controles del sector, y los Gobiernos quieren confiar en que finalmente se llegará a un acuerdo con EE UU que permita completar la regulación bancaria. Esperan una respuesta de la Reserva Federal a los objetivos de Trump, ya que a la Casa Blanca también le conviene llegar a un acuerdo en Basilea III, recuerdan fuentes financieras. Pero aseguran que es posible que el ruido generado pueda retrasar el proceso más de lo esperado.

De no ser así, Europa no tendría más remedio que revisar su estrategia, ya que sería injusto que la banca estadounidense aplicase unas reglas más laxas que la europea por hacer las mismas operaciones y para controlar sus riesgos.

De momento, el Comité de Basilea ha decidido suspender a principios de enero las reuniones para rematar los trabajos relacionados con Basilea III –un conjunto de propuestas de reforma de la regulación bancaria internacional, publicadas a partir del 16 de diciembre de 2010 y cuyo objetivo es reforzar el capital de la banca para protegerla ante una nueva crisis financiera y económica–.

En el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (Ecofin), mientras, parece que se incluirá en la agenda de todas las reuniones previstas el programa de reformas bancarias del Comité de Basilea, en previsión de que se pueda abordar el cierre de estas reglas para la banca. “Los bancos europeos estaríamos en desventaja para competir en EE UU o en otros países en algunos negocios importantes para nuestras cuentas de resultados si se opta por mantener en Europa unas exigencias más estrictas que las estadounidenses”, mantiene el director general de una conocida entidad financiera.

Normas