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¿Qué viene ahora con los bonos?

Los Gobiernos tendrán que tomar duras decisiones tras el fin de la política de imprimir dinero

Mario Draghi, presidente del BCE.
Mario Draghi, presidente del BCE.

Los mercados de bonos europeos están pasando del “cueste lo que cueste” al “¿qué viene ahora?” Los rendimientos están aumentando a medida que finaliza la política de imprimir dinero del BCE. Es improbable que volvamos a la crisis que obligó a su presidente, Mario Draghi, a hacer su histórica promesa de salvar la zona euro. Aun así, los Gobiernos europeos se enfrentarán a decisiones más duras.

De alguna manera, el aumento de los rendimientos es buena señal. Una inflación moderada y una recuperación de la economía de la zona euro significan que el BCE podría reducir sus compras de bonos a finales de año. Eso permitirá a los mercados volver a la tarea de exigir cuentas a los Gobiernos.

Para mantener unida la zona euro hace falta una política fiscal más flexible y reformas más profundas

Los rendimientos de los bonos alemanes a 10 años han aumentado en aproximadamente 60 puntos básicos desde septiembre, pero siguen siendo estando por debajo de la mitad de finales de 2014, antes de que el BCE comenzara sus compras. Además, los Gobiernos están en mejor forma que en 2012. El FMI estima que el déficit presupuestario medio de España, Francia, Italia, Irlanda y Portugal cayó por debajo del 3% el año pasado, desde más del 4% en 2014.

Aun así, los Gobiernos que se perciben con más riesgo están pagando una prima de riesgo más alta, ya que a los inversores les inquietan los altos niveles de deuda de Italia o las elecciones en Francia. La prima de riesgo española ha aumentado poco más de 20 puntos básicos desde diciembre. Los diferenciales italianos se han ampliado casi el doble. Eso repercutirá en el coste de endeudamiento empresarial.

Puede que los inversores también estén más nerviosos respecto a la capacidad de los países para mantener la deuda bajo control. A los tipos de interés actuales del 1,8%, el superávit fiscal de Italia, antes de los pagos de intereses, le permitiría reducir el endeudamiento total, incluso con un bajo crecimiento nominal de alrededor del 2%. Sin embargo, le costaría si los tipos subieran mucho por encima del 4% durante un período sostenido. Portugal ya apenas puede controlar su deuda.

El BCE podría extender sus compras más allá de 2018, o apaciguar los bancos con liquidez barata. Sin embargo, la política monetaria por sí sola no puede mantener la zona euro unida. Eso probablemente requiere una política fiscal más flexible en toda la zona, reformas más profundas y reestructuración de la deuda en los países más endeudados. En los últimos años, la zona euro ha tenido menos presión para abordar estos temas. Eso se acabó.

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