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En guerra por el pago móvil

Entidades bancarias, fabricantes de telefonía, gigantes de Internet, multinacionales de tarjetas de crédito y ‘fintech’ luchan por ganar cuota en el prometedor monedero digital

En guerra por el pago móvil

"Cuando vayas a comprar, Twyp Cash. Los puntos donde sacar efectivo sin comisiones, ¡pop!, aparecen donde nunca hubieras imaginado”, reza la contagiosa campaña de ING para dar a conocer su aplicación móvil de pago y retiro de dinero (150 euros máximo), animada con la popular canción ochentera Karma Chameleon del británico Boy George, en alusión al cambio de hábito.

La banca española, los fabricantes de telefonía, los gigantes de Internet, las multinacionales de tarjetas de crédito y empresas de tecnología financiera (fintech) están inmersas en una “guerra de wallets”, afirma Javier Rodríguez, profesor de EAE Business School.

El smartphone será el medio de pago del futuro, según los expertos.

En una lucha por crear monederos virtuales, que incluyan las tarjetas de crédito y débito de los usuarios, para compras y pagos de bienes y servicios, o que efectúen transacciones entre particulares o comercios, con independencia del banco al que pertenezca o del sistema operativo que utilice. El móvil será el medio de pago del futuro por excelencia y por eso las entidades se lanzaron de lleno en 2016 hacia esta batalla.

“Es la evolución natural, todos llevamos un dispositivo en el bolsillo. Antes pagábamos en efectivo y ahora lo más normal es comprar con tarjeta”, sostiene Rodríguez, que cita a Twyp Cash (221.205 usuarios y más de 2.000 operaciones diarias en 3.500 establecimientos) entre las plataformas más conocidas en España por la fuerte publicidad en los medios desde su lanzamiento el año pasado.

Si 2016 fue el año de llegada y expansión mundial de estas aplicaciones, 2017 será el de consolidación, opina Samsung. La consultora Gartner pronostica que los intercambios de dinero móvil representarán este año el 69% del total y PwC prevé que alcancen los 136.000 millones de euros en 2019, cuando en 2014 suponían solo 50.000 millones.

Actores líderes

Android Pay y Microsoft Wallet, por ahora solo operativos en Estados Unidos; Apple y Samsung Pay, recién aterrizados en España de la mano del Santander y CaixaBank, respectivamente; los monederos propios de la banca y las telecos, los ya conocidos BBVA y Vodafone Wallet o CaixaBank Pay, con entre dos y cinco años, y ahora Bizum, la solución universal del sector financiero español presentada en octubre pasado, son los principales jugadores. Además, Visa y Mastercard han lanzado etiquetas encriptadas para el pago sin contacto en datáfonos (sistemas TAP contactless) que se adhieren en el reverso de cualquier dispositivo o pulsera.

De lo metálico a lo virtual

El pago por el móvil comenzó en España en 2001 a través de SMS, recuerda Miguel Ángel Prieto, de Tecnocom. Una época en la que el smartphone era todavía escaso. Gracias a su posterior expansión, la incorporación en ellos de la tecnología de comunicación inalámbrica NFC, que se apoya en la tarjeta SIM, y la colaboración entre empresas de telecomunicaciones y entidades financieras, se potenciaron las transacciones electrónicas, pero sin llegar a la masificación. Su impulso llegó en 2013, con la liberalización del sistema HCE por parte de Google, que permite la digitalización de las tarjetas de crédito y débito, y que ha favorecido el actual auge de aplicaciones y wallets bancarios.

Sin embargo, “ninguna de ellas es aún líder indiscutible”, asevera Antonio Herráiz, director del programa de innovación y tecnología financiera del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), quien augura un crecimiento a doble dígito en cinco años. En España queda camino por recorrer, advierte Joaquín Ochoa, director de entidades financieras de Fujitsu.

Bizum, para pagos inmediatos cuenta a cuenta, es la gran apuesta del sector. Con apenas tres meses de funcionamiento, contabiliza más de 300.000 usuarios y 15 millones de euros en 338.000 transacciones. La plataforma integra 26 entidades, que representan el 95% del mercado. “Próximamente convergerá con una iniciativa similar a escala europea”, apunta Miguel Ángel Prieto, director de desarrollo de negocio de banca y seguros de Tecnocom.

Mientras que Samsung Pay registró en agosto de 2016 –último dato disponible– 100 millones de intercambios en siete de los ocho países en los que opera. Compatible en comercios con terminales contactless, como Cepsa, Repsol, Cervecería La Sureña, Mercadona, supermercados Dia e incluso con los del Museo del Prado. “Destaca El Corte Inglés, que se convertirá en el primer emisor de tarjetas privadas de España que ofrecerá integrar y pagar a través de nuestra aplicación”, dice la firma coreana.

En tanto, BBVA Wallet funciona ya en seis países, con siete millones de descargas (dos millones en España y 450.000 usuarios), y donde se puede también controlar el gasto, delimitar su uso al comercio electrónico, sacar dinero del cajero, etcétera.

En el Santander –que, al igual que Apple, no divulga aún estadísticas por su reciente salida– comentan que Apple Pay ha tenido “una buenísima recepción por parte de los clientes y una alta tasa de satisfacción”.

Los bancos se han lanzado hacia este negocio que puede mover 136.000 millones de euros en 2019, según PwC

La aparición de las carteras digitales y cibertarjetas se consolida por el auge del comercio electrónico y la telefonía móvil, señala CaixaBank. También influye la demanda de unos jóvenes consumidores más digitales, según Antonio Herráiz. Pero en realidad es una cuestión económica. “El efectivo supone unos costes globales muy elevados, por el mantenimiento de billetes y monedas, la economía sumergida y el blanqueo de dinero que facilita”, explica Miguel Ángel Prieto. Por ejemplo, en países en desarrollo, con una población poco bancarizada e infraestructuras inapropiadas, se han convertido en la forma de pago mayoritaria, agrega.

Facilidades y riesgos

Los monederos pueden ser horizontales o abiertos –aún incipientes–, donde el usuario puede incluir tarjetas de diferentes bancos y ejecutarlo en cualquier dispositivo de un fabricante, como Passclub de la empresa Toro; verticales y cerrados, que admiten el plástico y sistema de un único banco y fabricante; u horizontales y cerrados, como Apple y Samsung, que, pese a que obligan a usar sus teléfonos, admiten las tarjetas de las entidades con las que han llegado a acuerdos. “La verdadera batalla estará en el valor añadido que proporcionen”, considera el directivo de Tecnocom.

Las 26 entidades unidas en Bizum, Apple, Samsung e ING estrenaron sus ‘wallets’ en 2016, tras BBVA y CaixaBank

Entre las ventajas: buena experiencia, comodidad, sencillez y rapidez (“con un solo gesto”); mayor trazabilidad de las operaciones, acceso a varios servicios (descuentos, promociones), control del gasto e historial de las compras. No obstante, los desafíos se centran en la ciberseguridad y privacidad. “Se requiere inversión para garantizar esos desembolsos”, cree IEB. Además de las limitaciones de batería y conexión a la Red, añade Fujitsu.

Dependerá también de la regulación, por detrás en la mayor parte de los casos; de la incorporación de terminales con capacidad para el reconocimiento de huellas y comunicación NFC (que permite el pago sin contacto a menos de 30 centímetros) y la mayor conciencia y confianza del consumidor. Con todo, el medio online es más seguro que el físico. “Es mucho más complicado hackear un sistema electrónico; incluso alerta ante robos”, indica el profesor de mobile marketing Javier Rodríguez.

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