Inmobiliario

Pontegadea: Los precios del sector “no tienen ningún sentido”

El 'family office' de Amancio Ortega alerta de la escasa oferta del mercado español

Amancio Ortega.
Amancio Ortega. Efe

Cautela y preocupación. Estas fueron las palabras elegidas por el consejero delegado de Pontegadea (propiedad de Amancio Ortega), Roberto Cibeira, para describir ayer la posición que toman ante las tribulaciones del panorama internacional. Fundamentalmente, el brexit y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Al tiempo, el ejecutivo alerta de las consecuencias que pueda tener la pequeña oferta y gran demanda en el inmobiliario español.

"Londres es Londres y va a estar ahí siempre", recalcó Cibeira y aclaró que la inmobiliaria que dirge busca inversiones en el mercado británico. Al igual que en los otros siete en los que está presente, entre los que el Reino Unido ocupa el quinto lugar. Aunque descartó una entrada inminente en nuevos países, sí reconoció las oportunidades de inversión que ofrecen los mercados asiáticos.

El máximo responsable del family office de Amancio Ortega resaltó la contracción de las rentabilidades y la escalada de rentas como uno de los mayores riesgos de los sectores de oficinas y retail, que provocará que "la situación estalle". Puso como ejemplo una operación cerrada la semana pasada en Londres, donde un inversor se hizo con un edificio en un precio que "no tiene ningún sentido". Las tribulaciones son análogas para el mercado español.

Cibeira afirmó que buscan inversiones y no las encuentran. "Somos inversores muy activos y últimamente estamos muy quietos", comentó, lo que justificó a una demanda inversora "brutal". Lo que le hizo ver con cautela el futuro de los mercados de locales comerciales y ofcinas, en un contexto donde "un exceso de liquidez no es bueno para ningún mercado". Una situación que indicó va a afectar de forma fundamental en el sector comercial en calles como el Paseo de Gracia de Barcelona. Cibeira vio similitudes entre la meca catalana y la situación de la Quinta Avenida de Nueva York.

Cuando la división inmobiliaria de Ortega desembarcó en la Gran Manzana en 2004, su responsable recordó que no encontraban espacio disponible. "Sin embargo, ahora aunque todos los locales están ocupados hay una plena disponibilidad para cualquier retailer para operar allí", describió. Vaticinó también que la situación "está empezando explotar" y puso como ejemplo la ausencia de operaciones de retail en el último año y medio y las dificultades de Thor Equities para vender su portfolio en la zona.

La razón que esgrimió para este "estallido" fue que los aumentos continuos de rentas en las calles más comerciales "tienen un límite". Reconoció las razones de "marketing" por el que las grandes marcas desembolsan cantidades dinero que se acerca a los cinco millones de dólares por 100 metros cuadrados en la Gran Manzana. Sin embargo, matizó que "es peligroso" si cuesta 18 millones al año y la firma está vinculado a un local durante 10 o 15 años. Su visión fue que el reto que deben afrontar los locales comerciales urbanos es, ante el incremento del comercio electrónico, la adquisición de locales con más espacio para almacenar los productos que venden por internet.

Esta escalada de precios responde también, según la opinión del máximo responsable de Pontegadea, a un contexto en el que el inmobiliario y la Bolsa han sido los lugares donde invertir. En este sentido, cree que el mercado se ha distorsionado por la irrupción de fondos de inversión que "han despreciado" el riesgo del sector. "No es lo mismo un bono del Estado que un edificio y a la gente se le olvida", matizó.

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