Jubilación

Avances para los planes transfronterizos de pensiones

Nueva directiva para un negocio aún por desarrollar

Avances para los planes transfronterizos de pensiones

La actividad transfronteriza de los planes de pensiones siempre ha estado un tanto difusa. Para aportar un poco de luz, Bruselas acaba de aprobar una nueva directiva que intenta aportar garantías en el buen gobierno y la gestión de riesgos en los planes de empleo, aquellos que son suscritos por las empresas, que quieran transferir sus carteras a otros países.

Se mejora el nivel de información a los partícipes de planes de empleo

Se trata de facilitar un buen nivel de información a los partícipes y beneficiarios y velar por que las autoridades de supervisión dispongan de los instrumentos necesarios para llevar a cabo con eficacia su actividad supervisora.

Sin embargo, según Antonio Méndez, consejero legal de Mercer, aunque “todo ello resulta muy loable, los principios y normas concretamente establecidos, como viene siendo habitual en estos ámbitos, son muy genéricos, con importantes asignaturas pendientes tales como, por ejemplo, el eterno tema de la portabilidad individual de los derechos sobre pensiones entre Estados”.

Los planes individuales paneuropeos, todavía lejos

Esta nueva normativa que se refiere a los planes de empleo no parece que vaya a ayudar a la eterna asignatura pendiente del sector: el lanzamiento de planes de pensiones individuales que puedan traspasarse de un país europeo a otro.

“Estamos muy lejos de disponer de ellos. Esta sigue siendo una cuestión postergada para la que no parece que haya un claro horizonte y que incluso difícilmente puede prosperar en el corto-medio plazo, habida cuenta de que toca de cerca aspectos de la soberanía fiscal de los Estados miembros que estos no parecen estar dispuestos a declinar y que resulta complicado superar en el actual nivel de integración de la Unión”, asegura Antonio Méndez desde Mercer.

También el reducido nivel de desarrollo de los planes de empleo transfronterizos hace dudar a la directora general de Inverco de que se puede esperar un resultado diferente en el sistema individual.

El experto de Mercer explica que “muchos empleados que a lo largo del tiempo van prestando sus servicios en varias empresas de un mismo grupo en varios países se encuentran, en efecto, con que los fondos para pensiones generados en cada país no pueden ser fácilmente trasladados a otros países, con lo que tienen que afrontar la circunstancia de que sus derechos a la futura jubilación se hallen repartidos o, por así decirlo, troceados en diversas entidades de países diferentes”.

“La directiva 2016/2341 no solo supone un paso más en la consecución de un mercado interior de los planes de pensiones de empresa, sino que su transposición al ordenamiento jurídico español implicará posiblemente cambios sustanciales en los esquemas de gobierno de todos los fondos de pensiones de empleo nacionales y en el suministro de información a los partícipes y beneficiarios”, cree Teresa Blanco, consultora sénior de Willis Towers Watson.

No es de la misma opinión Elisa Rincón, directora general de Inverco, ya que argumenta que el pequeño tamaño del sector español hará que ciertas normas no se puedan aplicar, mientras que otras, como la obligatoria designación de un depositario, “ya se encuentran recogidas en la normativa española desde hace mucho tiempo”.

Lo cierto es que este negocio está aún por desarrollar en Europa. De hecho, en 2015, Eiopa –la autoridad europea de seguros y pensiones– cifró en solo 76 el número de fondos de empleo europeos con actividad transfronteriza.

¿Por qué este bajo nivel de desarrollo? Elisa Rincón encuentra una causa principal común a toda Europa: “El desequilibrio fiscal que conlleva el hecho de que se cobre la prestación en un Estado distinto a aquel en el que se ha realizado la aportación”.

En la práctica totalidad de Europa, las aportaciones a planes implican un diferimiento de impuestos que son recaudados cuando se cobra la prestación, por lo que la balanza a nivel de país es neutra. Este equilibrio no se produce si la aportación y el cobro tienen lugar en países distintos.

Además, los volúmenes acumulados de los planes de pensiones, medidos como activos sobre PIB, son en algunos países demasiado bajos (9,8% en España), “por lo que el foco debe ponerse en el estímulo a la promoción de planes”, cree Rincón.

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