Conferencia de Coface

Cuatro riesgos para 2017: Trump, ‘brexit’, inflación y elecciones en la UE

Coface revisa al alza la calificación de riesgo de impago a España y la sitúa al nivel de Canadá, Italia o Reino Unido

La presidenta del Partido Nacional francés, Marine Le Pen.
La presidenta del Partido Nacional francés, Marine Le Pen. Reuters

Incertidumbre. Esperar y ver. Esas han sido las frases más repetidas durante las dos mesas redondas con las que se ha inaugurado la conferencia anual de la aseguradora de crédito Coface en París, en la que ha quedado demostrado que la estadística y la realidad transitan por caminos divergentes. Tras un tímido crecimiento del 2,5% en 2016, la aseguradora augura que el crecimiento mundial se acelerará este año y se situará en el 2,7%, gracias al tirón de los países emergentes, que con un avance anual del PIB del 4,1% compensarán la debilidad de las economías desarrolladas, que apenas crecerán un 1,6%. El informe presentado esta mañana fija la calificación del riesgo de impago de 160 países y es la primera vez desde junio de 2015, en la que el numero de naciones que ven revisada al alza su nota (menor riesgo de impago) es mayor (11) que el que lo ven degradado (4). Entre los primeros destaca el caso de España, cuya calificación pasa de A4 (razonable) a A3 (satisfactorio), escalando a un grupo de naciones en el que se encuentran otros países desarrollados como Canadá, Italia o Reino Unido.

Todas estas previsiones están sujetas a revisiones a la baja debido, según el informe anual, a las cuatro grandes incertidumbres que afectan a la economía mundial: la proteccionista y aislacionista anunciada por el nuevo presidente de EE UU, Donald Trump; el impacto de la salida de Reino Unido de la UE, el repunte de la inflación por el encarecimiento del petróleo y de las materias primas y la celebración de elecciones en Holanda, Francia o Alemania, que puede provocar el resurgir de movimientos antieuropeistas similares a los acontecidos en Reino Unido.

El estudio alerta del impacto que sobre el comercio mundial puede tener el establecimiento de aranceles sobre las exportaciones de China y México, dos de sus principales proveedores de bienes, o la salida de EE UU, anunciada el lunes por Trump, del Tratado Transpacífico que pretendía liberalizar los intercambios comerciales con doce países asiáticos y americanos, entre los que no se encontraba China. Donna Brazile, miembro del Comité Nacional del Partido Demócrata en EE UU, consideró que la visita de la primera ministra británica Theresa May a EE UU, prevista dentro de dos semanas, será determinante para fijar la posición del nuevo Eejcutivo respecto a la UE. "Creo que utilizará dos varas de medir. Usará el capital y los impuestos para su agenda de negocios (aquí es dónde se encuadra su anuncio de bajadas de impuestos o la subida del salario mínimo) y luego tendrá que negociar con su partido las decisiones de carácter ideológico en el Congreso", apuntó.

Nicholas Kwan, director de investigación del Consejo para el Desarrollo Comercial de Hong Kong, destacó que China ha sido "la gran beneficiada" del proceso de globalización de los últimos 40 años y criticó la decisión de EE UU de salir del TTP. "La mayor preocupación no es su salida, no ha sido una sorpresa mayor, sino cuál será el siguiente paso del presidente Trump y cómo afectará al mundo". Kwan se mostró reacio a la posibilidad deslizada por Australia de continuar las negociaciones de un tratado sin EE UU. "Cualquier acuerdo regional necesita la participación norteamericana por la elevada dependencia comercial de un gran número de países". El informe de Coface identifica a las seis grandes víctimas de la política proteccionista de Trump si finalmente se hace realidad. En América, México, Honduras y Salvador serían los más afectados, ya que el 30% del PIB depende de las exportaciones a EE UU. En Asia serían Vietnam y Tailandia, con cifras similares. Si todas las medidas fiscales, comerciales y de control de la inmigración anunciada por Trump se pusieran en marcha, y al mismo tiempo hubiera una política monetaria más restrictiva, Coface calcula que restarían dos décimas anuales al PIB mundial en los próximos cuatro ejercicios.

El informe también valora la posibilidad de un brexit duro, tal y como aseguró la primera ministra británica la semana pasada, y que otros socios europeos con citas electorales este año tomarán un camino similar. Si es escenario se produjese ya este año, el impacto podría llegar a ser de siete décimas en el pobre crecimiento de Francia y de cinco en el caso de Alemania.

Otro dato que puede echar por tierra las optimistas previsiones de Coface es el repunte del precio del petróleo y de las materias primas, tras tocar suelo en 2016. La inflación en la zona euro cerró en el 1,1% y está previsto que repunte al 2% en la primera mitad de este año, lo que puede tener un impacto directo en el consumo de los hogares y elevar la presión en la negociación colectiva en aquellos países, como España, en los que los sueldos se han congelado o incluso han bajado.

El último factor de inestabilidad puede proceder de las tres grandes citas electorales previstas en la zona euro (Francia, Holanda y Alemania), en las que los sentimientos antieuropeistas aflorados en Reino Unido pueden trasladarse a cualquiera de esas naciones, especialmente en las dos primeras.

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