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La entrada de PETA en LVMH puede salirle mal

Es difícil que el grupo animalista incorpore a otros accionistas a su causa

Bolso de Louis Vutton.
Bolso de Louis Vutton.

La lucha de PETA contra el uso de cuero animal en LVMH se enfrenta a un reto arduo. El grupo animalista ha adquirido una participación en la firma francesa de lujo, cuya cantidad exacta no se ha revelado. Obligará a LVMH a estar alerta, pero un probable rebote en los márgenes de este año hace difícil que convenza a otros accionistas de la conveniencia de dar un bolsazo a los directivos.

PETA se ha convertido en accionista de la casa matriz de Louis Vuitton para detener su venta de productos de cuero exótico. En diciembre publicó un vídeo del maltrato a cocodrilos en una granja que, decían, está vinculada a LVMH, algo que esta niega. Es probable que la participación de PETA sea muy pequeña, incluso para sus estándares. Las últimas cuentas publicadas en la web de PETA EE UU muestran que en 2015 tenía alrededor de 750.000 euros en efectivo, que equivalen a menos de la centésima parte del 1% del valor de mercado de LVMH.

Los analistas prevén un aumento de las ventas de moda y marroquinería del grupo del 6% en 2017, frente al 3% de 2016

Pero ahora el grupo animalista puede crear debate en las reuniones de accionistas, como hizo con Hermès, rival de LVMH, el año pasado. Esperará convencer a accionistas más grandes de que el riesgo reputacional de vender bolsos de serpientes pitón y avestruces –a 9.500 euros cada uno– podría contagiarse al resto de los negocios del grupo (vinos, licores, perfumes y joyas). Si quiere comportarse más como un activista convencional, puede señalar el hecho de que los márgenes de los productos de cuero exótico de alta calidad tienden a ser inferiores a sus alternativas menos costosas: conseguir los mejores cocodrilos no sale barato.

PETA lo tiene difícil. Según una encuesta de UBS, el 37% de los consumidores chinos dicen que comprarán un bolso Louis Vuitton en los próximos 12 meses, una tasa superior a la de sus hómologos Gucci, Prada, Hermès y Chanel. Los analistas consideran que las ventas de moda y marroquinería de LVMH podrían tener un crecimiento orgánico del 6% en 2017, frente a un 3% estimado en 2016. Por tanto, el único bolsazo factible en la próxima junta de accionistas será que otros accionistas le digan a PETA que se calle.

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