Automóvil

El motor cede ante Trump: Fiat anuncia más inversión en EE UU

Fiat sucede a Ford, Daimler o Volkswagen tras las críticas del magnate a la deslocalización

Imagen de una planta de Fiat.
Imagen de una planta de Fiat. EFE

Fiat Chrysler ha anunciado la inversión de 947 millones de euros para modernizar dos plantas automovilísticas en el Medio Oeste americano. Las factorías, en Ohio y Michigan, serán renovadas para poder fabricar nuevos modelos de la marca Jeep, y podrían incluso atraer producción de las plantas mexicanas. La decisión de Fiat Chrysler viene a continuación de los anuncios por parte de otros gigantes del motor, Ford y Volkswagen, que a pocos días para el nombramiento de Donald Trump han comunicado inversiones en sus factorías estadounidenses. El presidente electo ha agradecido vía Twitter a Fiat y Ford haber primado sus inversiones en EE UU, frente a México.

El magnate ha hecho de la deslocalización industrial una de sus banderas de campaña, y ha criticado especialmente a las grandes empresas automovilísticas por llevarse producción a otros países, especialmente México. Trump ha amenazado con implantar mayores aranceles para el sector del motor, y se enzarzó en una polémica pública con Ford a cuenta de sus actividades mexicanas.

Precisamente Ford ha sido una de las firmas que ha anunciado inversiones en EE UU. La empresa ha cancelado la construcción de una planta en México (con una inversión inicial de 1.500 millones) y la inversión de 662 millones en Michigan. No dejará de mover producción al país, pero lo hará en plantas ya existentes. La enseña norteamericana tiene tres fábricas en el país. Una de ellas (situada en Chihuahua) está dedicada a la producción de motores con 1.584 empleados. Se completa con dos plantas dedicadas al ensamblado. La primera, que emplea a 2.135 trabajadores,  produce desde la ciudad de Cuautitlan los fiesta de 4 y 5 puertas. En la segunda, ubicada en Hermosillo, 3.659 operarios fabrican los Fusion, Lincoln y MK2.

Volkswagen, por su parte, aseguró a Reuters este fin de semana que planea invertir hasta 6.628 millones en EE UU de aquí a 2019 y producirá un nuevo modelo en su planta de Tennessee.Sin embargo, en noviembre Audi ratificó una de las principales inversiones del grupo en el país Azteca. El director de Producción y Logística de la firma, Hubert Waltl, garantizó en noviembre que mantendrán los 1.200 millones dedicados a la planta de San José de Chiapas. Allí ensambla uno de sus modelos estrella, el Q5, y da trabajo a 2.400 personas.

La presencia del grupo en el país se completa con otras tres fábricas. En la más grande, radicada en Puebla, trabajan 14.608 personas para producir el Golf, Jetta y Bettle, mientras que desde la de Silao salen 330.000 vehículos Volkswagen al año. Por su parte, el fabricante de camiones MAN se estableció en 2004 en Querétaro, donde trabajan 168 empleados.

Y Daimler invertirá 1.230 millones en su planta de Alabama, según ha anunciado el consejero delegado de la compañía, Dieter Zetscher. En la dilatada presencia de la matriz de Mercedes en el país destaca la fabricación de camiones y autobuses. En la primera sección, las ciudades de Santiago y Saltillo son sedes de sendas plantas que producen 30.000 y 46.200 unidades al año, respectivamente. En cuanto a los autobuses, unos 503 trabajadores contribuyen a la producción de 4.000 anuales.

Los incentivos para que el sector cancele inversiones fuera de Estados Unidos no son precisamente sutiles. El viernes Trump usó su cuenta de Twitter para amenazar a Toyota por sus planes para construir una planta en México. “Construyan fábricas en EE UU o paguen un gran arancel”, escribió el futuro presidente. La empresa rechazó que haya planeado nuevas inversiones, argumentando que la construcción de la fábrica de Baja California, motivo de la polémica, fue anunciada en 2015. Allí produce el Corolla, a un ritmo de unas 200.000 unidades al año hasta 2019, y ha generado unos 2.000 empleos.

Tampoco General Motors se ha arrugado ante las promesas de Trump de grabar con un 35% de impuestos a todo vehículo que entre en el país y haya sido producido en el extranjero. La compañía norteamericana fue junto a Chrysler —que fue después adquirida por Fiat— una de las automovilísticas rescatadas en 2009 por el Estado. Una vez más a través de Twitter, el líder republicano amenazó la semana pasada a una de sus compañías (Chevrolet) por no producir el Cruze en el país.

La compañía eligió la misma red social para responderle pocas horas después. Precisó que los 190.000 modelos que vendieron el año pasado en el país proceden de la planta de Lordstown (Ohio), mientras que los que provienen de México están destindos al mercado global y solo "un pequeño número" recalan en Estados Unidos. La principal automovílista del gigante americano está presente en el país azteca a través de cuatro fábricas: las de Toluca, Ramos Arizpe, Silao y San Luis de Potosí.

La sucesión de anuncios coincide tanto con el inminente nombramiento de Trump como con el salón del automóvil de Detroit. La feria empezó el sábado y está marcada, precisamente, por la ofensiva del republicano contra la deslocalización. Se esperan más anuncios de inversiones y compromisos por mantener empleo en Estados Unidos. A cambio, indica la agencia Reuters, el sector quiere que se relajen los protocolos de consumo de combustible y contaminación de la etapa de Obama.

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