Infraestructuras

Abertis afronta la cara salida de socios de Sanef e Hispasat

La escalada en ambas filiales costaría unos 1.000 millones

Abertis
Viaducto de Scardon, operado por Sanef en Francia.

El grupo de autopistas Abertis afronta una primera mitad de 2017 de fuerte actividad. Dos de sus grandes filiales, Sanef e Hispasat, tienen partícipes de salida, y se avecinan importantes procesos en los que prevé participar para engordar la cesta de concesiones. Tras realizar inversiones netas por unos 2.700 millones en el presente 2016, la firma que dirige Francisco Reynés sigue apostando por crecimiento, pero jugará con especial cuidado sus cartas en los citados casos de la francesa Sanef y el grupo de satélites Hispasat.

Abertis espera que Caisse des Dépôts, que anunció hace meses su marcha de la firma francesa de autopistas, ponga precio a su paquete del 15% del capital. El conglomerado español, así como los cuatro socios restantes (Crédit Agricole, Axa CNP Assurances y la familia Peugeot) tiene derecho de tanteo y fuentes cercanas a la compañía aseguran que “se analizará subir en el capital si se cumple el objetivo de rentabilidad”. Abertis controla Sanef con un 52% y la escalada podría ser un paso intermedio para elegir un nuevo compañero de viaje en una posterior desinversión.

Caisse des Dépôts ha expuesto el paquete accionarial al interés de posibles inversores, especialmente fondos de inversión, iniciando el proceso en el que Abertis podrá ejercitar su opción de compra. De las ofertas de estos saldrá un precio medio que sería el que deberían afrontar los actuales accionistas si es que hay alguno interesado en asumir este 15% en venta. Si esto no sucede, Caisse des Dépôts tendrá marcado el precio mínimo de colocación de su parte en el capital. Y de no llegar a un acuerdo vinculante con un socio externo, volvería a sentarse con Abertis y demás accionistas para negociar una tasación a la baja. En este caso, el grupo español de autopistas no está obligado a pujar por una porción de Sanef valorada, según se está especulando en el mercado, entre 700 y 800 millones.

Muy distinto al de Sanef es el proceso abierto por Eutelsat para desprenderse de su 33,7% en Hispasat. Como es conocido, el operador francés está dispuesto a apoyarse en una opción de salida por la que Abertis debe afrontar la toma de esa participación.

Se da por descontado que habrá negociación y se espera la participación de un árbitro o experto independiente para fijar la fórmula de cálculo y valor de Hispasat

El grupo no niega el derecho de Eutelsat –ambas acaban de sentarse cara a cara en la reunión del consejo de administración de Hispasat–, pero defiende que la opción no puede entrar en juego antes de julio de 2017. En el entorno de las compañías se da por descontado que habrá negociación y se espera la participación de un árbitro o experto independiente para fijar la fórmula de cálculo y valor de Hispasat, criterio que no figura en el acuerdo entre accionistas que fue firmado en 2008 y que abre la puerta de salida a Eutelsat.

El Estado español, con una participación minoritaria del 9,26% (Sepi, 7,41%, y CDTI con el 1,85%) en Hispasat, frente al 57,07% en manos de Abertis, tiene derecho de veto a cualquier movimiento accionarial. Pero no se espera que ponga barreras a la marcha del accionista francés de una compañía que se considera estratégica para las comunicaciones del país.

El 100% de Hispasat fue valorado en 1.055 millones a finales de 2013, cuando Abertis compró un 16,3% del capital por 172 millones al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

En todo caso, ese precio, por el que el 33,7% de Hispasat costaría hoy 356 millones, bien pudo incluir tasa de control por cuanto Abertis superaba el 50% del capital gracias a ella. En junio, al cierre del ejercicio fiscal, Eutelsat se apunta ba un valor de 302 millones por su participación, subiendo desde los 282 millones de euros del año precedente.

Dos activos apetecibles con venta ralentizada

El interés inversor de Abertis se dividirá en el año entrante entre su pilar de negocio en Francia, donde invierte a cambio de extensiones de plazo en las autopistas de Sanef, y la entrada en mercados como México, donde Goldman Sachs espera en febrero ofertas no vinculantes por la operadora Red de Carreteras de Ocidente (RCO), con 756 kilómetros de autopistas y una valoración de unos 2.000 millones de euros. El proceso ha sido ralentizado respecto a los plazos previstos y las potenciales interesadas tienen la atención puesta en los primeros pasos de Donald Trump como próximo presidente de EE UU y su influencia en el país vecino.

También figura en el radar de la compañía que dirige Francisco Reynés la consolidación en Reino Unido, donde se espera la reactivación del proceso de venta de la autopista M-6 Toll, de 43 kilómetros entre las localidades de Cannock y Coleshill, para la que las tasaciones extraoficiales ascienden a 2.000 millones.

A pesar de ser una de las infraestructuras viales con mayor densidad de tráfico del país, la M6 es una autopista estresada desde el punto de vista financiero. La imposibilidad de refinanciar una deuda de más de 2.000 millones hizo que en 2013 la concesionaria pasara a manos de un consorcio de 27 bancos, del que algunos de ellos ha ido vendiendo su posición a fondos oportunistas.

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