Editorial

Bruselas, ante las multinacionales

Los choques entre el departamento de la Comisión Europea que vela por la Competencia y las multinacionales de EE UU empiezan a ser moneda de común. Bienvenidos sean si el resultado final desemboca en una mejora de las reglas de juego. Un día después de que Bruselas hiciera públicas sus acusaciones contra Apple por eludir impuestos en Irlanda, ayer le tocó a Facebook, bien que por razones diferentes. El gigantesco portal se expone a una multa de hasta el 1% de su facturación anual (que ronda 18.000 millones de dólares) por ocultar información a la Comisión Europea en el proceso de autorización de la compra de WhatsApp. Según Bruselas, Mark Zuckerberg y sus directivos ocultaron que en 2014 ya disponían de capacidad técnica para vincular los datos de los clientes de las dos redes sociales, una medida que anunciaron este agosto. Bruselas autorizó la compra tras concluir que Facebook y WhatsApp competían en áreas distintas, una separación no tan clara a la vista de lo ocurrido. A pesar de que Facebook puede haber mentido, la operación no está en peligro, pero es bueno constatar que Bruselas está atenta a velar por el juego limpio. A la vez, sin embargo, se comprueba de nuevo cómo los reguladores van a una velocidad mucho más lenta que los técnicos y las nuevas tecnologías y, lo que es peor, con normas que se quedan anticuadas poco después de aprobadas.

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