Inversión

La UE se vuelca con Túnez para frenar la yihad en el Magreb

El BEI duplica la inversión para estabilizar el régimen democrático tunecino

Bruselas teme que el país se convierta en otro agujero de seguridad y tráfico de inmigrantes

Catar rivaliza con la UE y ofrece ayuda para propagar su ideario salafista

El primer ministro francés, Manuel Valls, y el emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad al Thani, conversan con el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi (c) durante la inauguración de la conferencia "Túnez 2020" el 29 de noviembre de 2016 en Túnez (Túnez).
El primer ministro francés, Manuel Valls, y el emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad al Thani, conversan con el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi (c) durante la inauguración de la conferencia "Túnez 2020" el 29 de noviembre de 2016 en Túnez (Túnez). EFE

"Vivimos una época excepcional que requiere respuestas excepcionales, particularmente en esta región”, señaló el presidente del Banco Europeo de Inversión (BEI), Werner Hoyer, durante la apertura de la conferencia de inversores internacionales celebrada la semana pasada en Túnez.

Durante dos días (29 y 30 de noviembre), unos 4.000 inversores se dieron cita en la capital de Túnez en representación de 40 países y más de un millar de empresas para tantear, explorar o disputarse unos141 proyectos de inversión por valor de casi 27.000 millones de euros.

El incesante hormigueo en los pasillos del Palacio de Congresos de la céntrica avenida Mohamed V rastrea oportunidades de inversión en renovables (Túnez se ha propuesto pasar elevar esa fuente de energía del 3% actual al 12% en 2020 y el 30% en 2030), interconexiones eléctricas (con un posible enlace a Italia valorado en unos 600 millones de euros) e infraestructuras de transporte (con una inversión requerida de casi 4.300 millones de euros y el futuro puente de puente de Bizerte, financiado con 123 millones del BEI, como proyecto emblemático del nuevo Túnez).

“No se trata de una conferencia de donantes sino de inversores”, recalca en la capital tunecina Román Escolano, vicepresidente del BEI responsable, entre otras áreas, de la cartera del banco de la UE en la zona. Hoyer se muestra “optimista ante los resultados de una conferencia que revela el interés de los inversores por este país”. Y Escolano tampoco disimula su entusiasmo y asegura que “Túnez goza deuna posición geográfica privilegiada, a sólo unas horas de vuelo de varias capitales europeas”.

La cifra

13.600 millones de euros logró movilizar la conferencia internacional de inversores celebrada el 29 y 30 de noviembre en Túnez.

El BEI, como el resto de instituciones europeas, se ha volcado con Túnez. Bruselas asume que en ese pequeño país, situado entre el régimen autocrático de Argelia y el estado destruido de Libia, se juega parte de la estabilidad del Magreb y la seguridad del continente europeo.

Pero la pieza es codiciada, no por el tamaño de su mercado sino por su simbolismo para el mundo árabe en general. No por casualidad la primavera árabes estalló aquí y retumbó desde Marruecos hasta Siria o Yemen.

Los aspirantes a ganarse ahora el favor de Túnez no disimulan su competencia, traducida en simbólicos y millonarios codazos durante la cumbre de inversión. La democracia occidental, encarnada por el primer ministro francés, Manuel Valls, y el salafismo ultraconservador, encabezado por Catar, cortejaron al presidente del país, Beji Caid Essebi, durante una cumbre que logró movilizar promesas de inversión de unos 13.600 millones de euros. Desde el arranque de la conferencia quedó claro que Europa y Catar eran los contendientes, con cada parte ofreciendo ayudas e inversiones a cambio de atraer al país hacia su modelo político.

Túnez es el único país que, después de la primavera árabe, mantiene un régimen democrático de orientación proeuropea. Pero el régimen es tan frágil que sin capital exterior podría derrumbarse por la amenaza del terrorismo yihadista (que en marzo asaltó un puesto fronterizo, con un balance de 60 muertos) y las dificultades económicas provocadas por la huida de empresas (tras la revolución de 2011) y de turistas (tras dos matanzas de 2015).

La UE, y Francia en particular, parece dispuesta a evitar ese derrumbe, que abriría otro agujero de seguridad y de inmigración incontrolada a unos kilómetros de la costa europea.

La apuesta se redobló la semana pasada y Túnez estuvo muy presente en la agenda europea. El BEI selló préstamos por valor de 400 millones de euros y confirmó su intención de doblar la inversión en el país durante el próximo lustro. La CE ofreció a los universitarios tunecinos 1.500 becas Erasmus Plus al año hasta 2021. Y las instituciones comunitarias desplegaron la alfombra roja para recibir a Beji Caid Essebi en una recepción sin precedentes para un dirigente tunecino.

El BEI planta cara a la chequera de los jeques cataríes

El presidente del BEI, Werner Hoyer, aprovechó la asistencia a la
conferencia de inversión en Túnez para firmar hasta cuatro convenios
con una financiación total de casi 400 millones de euros. La
delegación del banco, a la que CincoDias acompañó como invitado,
atraviesa la ciudad de un punto a otro en una caravana de Mercedes tan
pendiente de la seguridad como del tráfico. El ritmo de actividad es
frenético pero a Hoyer no le pasan desapercibidos las decenas de
carteles publicitarios que Catar ha colgado por todas las calles
ofreciendo financiación a los emprendedores tunecinos.
La chequera de los emires se ha convertido en el principal rival del
BEI en la zona pero el organismo europeo parece dispuesto a plantarles
cara. El BEI es el principal inversor en Túnez, con una exposición
total de casi 4.000 millones o el 10% del PIB del país.

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