Los retos de la banca

¿Cómo prestar dinero a una generación alérgica a endeudarse?

El 67% de los jóvenes se ve ignorado por un sistema bancario del que desconfía

Paz Comesaña, directora de marketing de Evo; Eduardo Ortiz, consejero de Civeta; Pablo González, fundador de Pangea; Blanca Gema, participante en el estudio; María José Jordá, responsable de transformación en BBVA; Néstor Palao, cofundador de Bonsai.cash; y Fernando Egido, consejero delegado de Self Bank y Fernando Polo, de Territorio Creativo, en la presentación del informe.
Paz Comesaña, directora de marketing de Evo; Eduardo Ortiz, consejero de Civeta; Pablo González, fundador de Pangea; Blanca Gema, participante en el estudio; María José Jordá, responsable de transformación en BBVA; Néstor Palao, cofundador de Bonsai.cash; y Fernando Egido, consejero delegado de Self Bank y Fernando Polo, de Territorio Creativo, en la presentación del informe.

La banca no habla el mismo idioma que los nativos digitales. O esto es al menos lo que piensa el 58% de los jóvenes de la “generación i” (o iGen), aquellos de entre 16 a 25 años, convencidos además de que las entidades financieras “utilizan un lenguaje poco comprensible de forma intencionada” porque su único objetivo es venderles productos sin preocuparse de sus necesidades reales, según un reciente estudio elaborado por la consultora Territorio Creativo –que pasa a bautizarse como Good Rebels– y la red de fomento del talento joven Pangea en colaboración con entidades tradicionales como BBVA, Evo Banco, ING Direct, Banco Santander y Self Bank y firmas financieras tecnológicas (fintech) como Bonsai Investments, Civeta y Pith Technologies. Pero este no es el único, ni tal vez el mayor, problema que afronta el sector financiero ante una generación que se ha criado en la crisis.

“La banca tiene muchísimos retos pero si miramos a la nueva generación”, expuso ayer en la presentación del informe María José Jordá, responsable de transformación y experiencia de cliente en BBVA, “una generación que ha visto lo que ha pasado con las preferentes y los desahucios, son jóvenes que no quieren pedir dinero prestado y un banco va de eso, va de prestar dinero, y ese es el gran reto”.

La generación que ha visto de cerca la peor cara del sistema financiero, las secuelas del sobreendeudamiento o el drama del desempleo prefiere usar que comprar, compartir a poseer. Uber, Airbnb, Ebay, Netflix o Spotify son citadas como compañías de referencia en este nuevo modo de consumir basado en la experiencia por encima de la propiedad pero en la que prima la experiencia de usuario lograda por los gigantes tecnológicos Google, Apple, Facebook o Amazon y la inmediatez.

¿Qué piden los jóvenes a la banca?

El 84% de los jóvenes de entre 16 a 25 años utiliza dinero en efectivo como principal medio de pago y una de sus principales reclamaciones es poder sacar billetes de 5 y 10 euros del cajero.

El 95% de los jóvenes admite sus carencias informativas en el ámbito financiero y las finanzas es uno de los temas que menos interés les suscitan.

El 87% de los miembros de la llamada iGen asevera que ahorra en alguna medida y solo el 15% estudia pedir un préstamo a corto plazo.

Y el principal problema de las entidades tradicionales para afrontar estos cambios sociales o la revolución del consumo digital, es precisamente que “ante cambios que están pasando cada vez más rápido, la banca es muy lenta. El banco es un elefante” al que le cuesta cambiar rápidamente de dirección, resumía Jordá.

“Si tienes que ir de A a B con el Titanic es difícil, te tienes que acompañar de barquitos que te ayuden a llegar más rápido”, ilustró la responsable de transformación de BBVA sobre el modelo de futuro del sector financiero: el de un banco que sirva de plataforma básica al que se le vayan añadiendo capas de servicios aportados por fintech u otras firmas. Un salto que potenciará la nueva directiva europea de servicios de pago que a partir de 2018 obligará a los bancos a facilitar a sus clientes los servicios que ofrezcan terceros.

Una imposición al sector financiero que este mismo ha terminado entendiendo como una oportunidad de negocio, defendía Fernando Egido, consejero delegado de Self Bank. “No es tanto tener 1.000 aplicaciones con las que hacer de todo sino una que te solucione todo. Y la banca, que tiene el servicio diferencial de ayudarte a gestionar el dinero, puede ser el epicentro” de la actividad del usuario, apuesta Pablo González, fundador de Pangea.

Paz Comesaña, directora de marketing de Evo Banco, señala por su parte que su entidad descarta comprar fintech pero se ofrece a permitirles crecer compartiendo sus clientes con ellas para ampliar los servicios que les da. A su vez, Eduardo Ortiz de Lanzagorta, socio y consejero de Civeta Investment, trabaja ya en una plataforma que aúne fintech que ofrezcan todo tipo de servicios alrededor de un banco tradicional.

De momento, el 67% de los jóvenes se sienten ignorados por una banca a la que siete de cada 10 califica de “mal necesario”. Una generación que exige que toda la operativa bancaria pueda hacerse con el móvil y sin comisiones, pero que también reclama transparencia y honestidad al sector financiero del futuro.

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