Entrevista a Michael Browne, gestor de Martin Currie

“Nos gusta Europa porque todo el mundo está en contra”

“Siempre hay dos o tres oleadas de ventas cada año”

Michael Browne, gestor de retorno absoluto de Bolsa europea de Martin Currie (Legg Mason).
Michael Browne, gestor de retorno absoluto de Bolsa europea de Martin Currie (Legg Mason).

La intensa agenda política europea, con el referéndum italiano en puertas y la gran cita de las presidenciales francesas en primavera, promete convertir la gestión de la renta variable europea en una actividad vertiginosa. Michael Browne, gestor de Bolsa europea especialista en retorno absoluto de Martin Currie (gestora integrada en Legg Mason), afronta el desafío con sorprendente entusiasmo, convencido de que el incipiente giro hacia una política fiscal más expansiva será la base del crecimiento económico que sostendrá el avance bursátil en la zona euro. Y también resignado ante la perspectiva de bruscos vaivenes que, en su opinión, dejarán claras oportunidades de compras, después de un año de triunfo político de las corrientes populistas en el que todo ha cambiado. “Hay décadas en que nada ocurre y semanas en que ocurren décadas”, resume parafraseando a uno de los mayores antisistema de la historia, Vladímir Lenin.

¿Hasta qué punto el riesgo político de cara a los próximos meses puede entorpecer la incipiente recuperación económica de la zona euro?

Si analizamos la actual situación desde un punto de vista económico, creo que el momento es bastante sólido, estamos en una situación financiera sólida y vemos en ello una oportunidad. Después de un período largo y plomizo de austeridad fiscal, desde 2009 hasta más o menos 2015, está claro que los mensajes que llegan de los políticos es que la austeridad fiscal ya no es más una política creíble. La idea es que se puede empezar a gastar un poco más porque se va a cumplir con el objetivo de déficit de Maastrich del 3% del PIB. Creo que esto sí está ocurriendo en Europa. Tenemos a las tres principales economías de Europa –Alemania, Francia y Reino Unido– con el mismo mensaje en sus gobiernos, de expansión fiscal y no de contracción.

¿Cree que ese estímulo fiscal podría ser mayor de lo esperado en un año electoral como este? ¿Puede ser la respuesta ante el auge de los partidos antisistema?

Sí. La aspiración de un político es ser reelegido, eso está bastante claro. Y en la zona euro se da ya el caldo de cultivo para esos estímulos. El efecto de la combinación de bancos que pueden prestar más y de economías en las que crece el gasto se verá en 2017 y 2018, a lo que suma la debilidad del euro, que beneficia a los exportadores, es un gran catalizador. Todo esto construye un mosaico muy interesante de cara a 2017 y 2018. Un crecimiento nominal del PIB de la zona euro del 3% es muy creíble.

Pero puede haber importantes accidentes por el camino...Hay temor por las implicaciones del referéndum italiano y, sobre todo, ante las elecciones en Francia.

Respecto al referéndum en Italia, el mercado ya anticipa que saldrá el no. Probablemente reaccionará con un rally sea cual sea el resultado, porque ya ha descendido con anterioridad. Lo que de verdad importa es que se está saneando Monte dei Paschi y el conjunto de la banca italiana. Los bancos son la clave. Respecto a las elecciones en Holanda, no hay que preocuparse ya que hay un mosaico de partidos, ninguno llega al 25% del voto. La cuestión en Francia, donde el Frente Nacional ya tiene el 30%.

¿Considera entonces que un triunfo de Le Pen puede cambiar todo el escenario? ¿Qué pasaría si se celebra un referéndum sobre el euro en Francia?

La retórica de Le Pen es muy similar a la de otros líderes de países europeos. Sin embargo, la gente no vota por la destrucción de su riqueza, como ya se vio en Grecia. Salirse del euro es algo distinto a salirse de la UE como Reino Unido, dejar el euro tiene un efecto en el ahorro, en la riqueza individual. Lo más importante ahora en el mercado es entender los cambios, el nuevo paradigma, aunque personalmente preferiría un poco más de visibilidad política... Tenemos que acostumbrarnos a los cambios y a lo que pueden significar. Eventos como el brexit o las elecciones en EE UU han sido una oportunidad para la Bolsa y no suceden muy a menudo. Ningún barco navega nunca en línea recta con el viento perfecto. Siempre hay dos o tres momentos de ventas cada año, si vas a una perspectiva de medio plazo son una oportunidad.

¿Es recomendable entonces la Bolsa europea?

Rotundamente, sí, y estoy muy orgulloso de ello. Me gusta la Bolsa europea porque a nadie le gusta, está infraponderada de forma masiva.

Apuesta por la banca y la industria

Michael Browne revisó en profundidad su cartera de Bolsa europea en septiembre y, por primera vez en los últimos seis años, decidió incorporar valores bancarios. “Vemos al sistema bancario más sano. La presión regulatoria ha disminuido y hay mucho margen para el crecimiento del crédito. Los bancos no gustan en general en el mercado y eso para nosotros es una oportunidad”, resume el gestor. La banca es una de las principales posiciones de su cartera, solo superada por los valores del sector industrial, el gran beneficiario del impulso del gasto público que prevé el gestor. Los otros sectores predilectos son los materiales de construcción, telecomunicaciones, la industria del gas y el lujo. El sesgo ha virado desde las posiciones que mantenía la gestora desde 2015 en el sector inmobiliario, en especial el británico, el consumo, los aeuropuertos y el motor. Por el contrario, Browne apuesta por tomar posiciones bajistas en medios de comunicación, distribuidores de alimentación y compañías británicas de mediana capitalización.

“El gran riesgo del mercado es afrontar un período de rentabilidades de los bonos al alza y que el riesgo político sea una excusa para ese alza, como sucede estos días en Italia con el referéndum. Si miras con perspectiva histórica a los mercados, la rentabilidad de los bonos sube como señal de fortaleza económica, no de debilidad. Y el riesgo es que suban por una mala razón”, añade.

Normas