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VW será grande, pero quizá no bello

La estrategia de la marca de turismos pone demasiado énfasis en las ventas y poco en la rentabilidad

Herbert Diess, presidente de turismos de VW, ayer en Wolfsburgo (Alemania).
Herbert Diess, presidente de turismos de VW, ayer en Wolfsburgo (Alemania).

La nueva estrategia de Volkswagen para su problemática pero troncal marca de turismos tiene muchos aciertos. Reducir los costes de mano de obra y favorecer el desarrollo de vehículos eléctricos son prioridades sensatas. Pero la estrategia presentada ayer también repite errores pasados al poner demasiado énfasis en cuántos coches se venden y muy poco en la rentabilidad.

La marca principal de VW representa casi la mitad de sus ventas de vehículos, pero genera menos de un quinto de su beneficio operativo antes de extraordinarios. El jefe de la división, Herbert Diess, se está fijando metas que no ayudarán mucho a la rentabilidad: encabezar el mercado global de coches eléctricos para 2025, y ser el primer CEO del sector que vende un millón de ellos al año, casi el doble del total de ventas de vehículos eléctricos de todos los fabricantes en 2015.

Esto indica que VW sigue apegada a su mala costumbre de las décadas anteriores: perseguir el crecimiento en volumen como fin en sí mismo. El ex jefe de VW Martin Winterkorn, que dimitió en 2015 por el dieselgate, estaba obsesionado con superar a Toyota, y alcanzó su objetivo de vender 10 millones de vehículos en 2018 cuatro años antes.

El jefe de la división, Herbert Diess, se está fijando metas que no ayudarán mucho a la rentabilidad

Esta ansia de crecimiento estaba impulsada en parte por la vanidad de Winterkorn y en parte por la esperanza de beneficiarse de las economías de escala. En teoría, cuantos más vehículos vende un fabricante, más bajos son sus costes de investigación y desarrollo por coche. En VW, en cambio, hizo que se hinchara y creciera de forma demasiado compleja.

Los recortes de empleos y costes son un intento tardío por abordar este problema. Aún así, hará falta casi una década para que la mayor marca de VW alcance la rentabilidad actual de sus rivales Renault y Peugeot. Las grandiosas ambiciones eléctricas de VW seguramente garantizarán que el grupo siga siendo grande. Pero no necesariamente lo harán más bello.

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